Ataques desde casi todos los flancos

J. C., La falta de experiencia en el juego democrático, la poca preparación de muchos constituyentes y la incapacidad para lograr consensos convirtieron a la nueva Constitución paraguaya en blanco de críticas de muchos sectores sociales que no lograron ver reflejados sus intereses.

Nace la Constitución que sustituye a la de la dictadura de Alfredo Stroessner marcada por el conflicto. Durante los seis meses que duró su elaboración, los constituyentes recibieron ataques desde casi todos los flancos: desde los empresarios a la Iglesia, la Prensa y más de un personaje muy capacitado, pero resentido por no haber conseguido participar en la Convención Nacional Constituyente por falta de votos.

Más información
La nueva Constitución paraguaya disgusta al presidente Rodríguez

La Iglesia no está conforme porque deja abierta la puerta a una legislación que permite el aborto en casos especiales. Los paraguayos residentes fuera del país -decenas de miles en Argentina- no tendrán derecho a voto. Los militares podrán mantener su afiliación a partidos políticos, lo que abre la puerta a mantener la politización de las Fuerzas Armadas y su vinculación con el Partido Colorado. A éstos y otros muchos motivos de descontento se pueden añadir disposiciones ingenuas, que parecen poco adecuadas para un texto constitucional. Se impone que un 20% como mínimo del presupuesto general se asignará al área de Educación.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

Regístrate gratis para seguir leyendo

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS