Barcelona, ciudad cerrada
Mario Vargas Llosa evocó, durante su corta estancia en la ciudad, aquella Barcelona abierta y cosmopolita que conociera en los años sesenta, cuando escritores latinoamericanos como Gabriel García Márquez, Jorge Edwards y él mismo fijaron su residencia en una ciudad convertida en foco cultural. El escritor peruano habló de aquellos años con cariño y dijo que conservaba grandes amigos de aquella época y que tiene incluso una hija catalana.
"La ciudad da ahora una impresión de prosperidad impresionante desde el punto de vista material", comentó. "Sin embargo, Barcelona representaba antes un centro cosmopolita, un tipo de actitud cultural abierta y volcada hacia afuera que nos atrajo a muchos. Y tengo la impresión que esta actitud ha cambiado ahora desde un punto de vista cultural".
"La defensa de lo propio", añadió, "de lo peculiar catalán, no sé si en un sector mayoritario, es una actitud que prevalece, una actitud que tiende a cerrar la ciudad y que me parece lamentable, aquí y en todo el mundo. Si hay algo reñido con lo local es la cultura. Es una lástima que ocurra esto en un período de gran internacionalización".
Vargas Llosa se mostró entusiasmado con la unidad europea, que calificó de modelo -para el resto del mundo, y criticó "los rebrotes de demonios que parecían erradicados, como los nacionalismos, la xenofobia y la intolerancian que agitan muchos dernagogos".


























































