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GALARDÓN A UN NOVELISTA DE LA MEMORIA

Antonio Muñoz Molina gana el Premio Nacional de Narrativa por 'El jinete polaco'

El escritor jienense obtuvo este año el Planeta con la misma novela

El escritor Antonio Muñoz Molina (Úbeda, 1956), colaborador de EL PAÍS, obtuvo ayer el Premio Nacional de Narrativa, dotado con 2,5 millones de pesetas, por El jinete polaco. La novela ganó también el último Premio Planeta. Muñoz Molina, autor de Beatus ille, El invierno en Lisboa y Beltenebros, había logrado ya el nacional de Narrativa en 1988, así como el de la Crítica, ambos por El invierno en Lisboa. Finalistas fueron Juan Benet (El caballero de Sajonia), José Antonio Gabriel y Galán (Muchos años después), Eduardo Mendicutti (El palomo cojo) y Francisco Umbral (Leyenda del César visionario).

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El ganador del Premio Nacional de Narrativa no se enteró de que lo era hasta mediada la tarde de ayer, porque antes había estado tomando cervezas en compañía de unos amigos por las calles de Granada. "Los premios dependen del libro al que se dan", dijo Muñoz Molina. "El premio es sólo un adjetivo. El libro es lo importante. Lo que no se puede hacer es que primero esté un determinado premio y luego esté el libro. Para mí el premio es muy importante y siempre me ha alegrado recibir alguno. Me alegré mucho cuando me dieron el Nacional de Literatura por El invierno en Lisboa, pero nunca hay que prestarle más importancia que la que merecen. Lo importante para mí es escribir".Antonio Muñoz Molina se ha convertido en un auténtico triunfador de la literatura. Tras estudiar Periodismo en Madrid y Arte en la Universidad de Granada, publicó en 1986 su primera novela, Beatus ille, con la que obtuvo el premio Ícaro. A partir de ahí todas sus novelas han resultado galardonadas, y dos -El invierno en Lisboa y Beltenebros- llevadas al cine por José Antonio Zorrilla y Pilar Miró.

Reticencias

El jinete polaco obtiene, pues, en el mismo ano, el Planeta, premio comercial por antonomasia -dotado con 25 millones de pesetas-, y el Nacional de Narrativa, considerado el más prestigioso. Se trata de una novela sobre la memoria, que fue calificada por Muñoz Molina como "una ficción en forma autobiográfica" y "básicamente un intento de explicarse de dónde procede uno. Es un acto de búsqueda y de gratitud hacia una serie de personas, hacia una clase social que vive con heroísmo vencido y sin mucho porvenir y cuyo sufrimiento originó a las personas que vivimos ahora".

El haberse convertido en el escritor de moda a base de ser el más premiado no parece asustar al escritor. "Si yo me presentara a todos los premios, quizá. Pero al único que me he presentado ha sido al Planeta. Los demás me los han dado sin pedirlos ni aspirar a ellos. Yo tengo muy claro que la literatura va por un lado y los premios van por otro. Dentro de todo, en el Premio Nacional de este año había novelas finalistas muy buenas y muy sólidas, y lo que es mejor aún, entre los libros publicados había obras excelentes: Eduardo Mendoza, Carmen Martín Gaite, Javier Marías y una novela maravillosa a la que, sin embargo, nadie le ha hecho caso, como La buena letra, de Rafael Chirbes, que es excepcional. Eso lo comparas con otros países, en donde no hay tal abundancia de literatura, y te das cuenta de lo importante del momento español actual".

Curiosamente, Antonio Mufioz Molina, informa Jesús Arias desde Granada, se muestra reticente ante el significado de los galardones oficiales. "No estoy en contra de los premios, pero muchas veces las instituciones los utilizan como coartada o disculpa de otras cosas que deberían hacer y que no hacen".

Fenómeno natural

El hecho de que los escritores más jóvenes están acaparando el mayor número de premios es visto por Muñoz Molina como un fenómeno natural. "La gente de mi edad empezó a publicar hace unos años y ya se ha ido asentando. Los premios son una manera de señalar la presencia de esos escritores en la vida literaria. Por mi parte, el que se concedan premios a los escritores más nuevos es una cosa normal". Sobre el final de la tradición de premiar a los escritores consagrados añade que "se rompió hace tiempo. En determinados campos sigue existiendo, como en poesía, donde se ha premiado a un escritor que murió hace tiempo. ¿Es que no ha salido en 1991 ningún buen libro de poemas?".El jurado del premio nacional de Narrativa 1992 lo integraban Federico Ibáñez, director general del Libro y Bibliotecas; Magdalena Vinent, directora del Centro de las Letras Españolas; Gregorio Salvador, de la Real Academia Española; Ibon Joaquín Sarasola Errazquin, de la ea cademia de la Lengua Vasca; Miguel Dolç, del Instituto de Estudios Catalanes; Andrés Sorel, de la Asociación Colegial de Escritores; Miguel García Posada, de la Asociación Española de Críticos Literarios; además de los novelistas José Manuel Caballero Bonald, Eduardo Mendoza, Lourdes Ortiz y Antonio Prieto y el catedrático Francisco Darío Villanueva.

Pese a su escaso amor por los baños de multitudes, el escritor se encontrará hoy con sus lectores en la feria del libro de Madrid, donde firmará ejemplares a partir de las seis de la tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de junio de 1992