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DISTURBIOS RACIALES EN EE UU

Un jurado sospechoso

Para la comunidad negra de Los Ángeles resultaba sospechoso que el jurado del caso King estuviera integrado por diez blancos, un hispano y un asiático, sin un sólo representante de la minoría a la que pertenecía la víctima. Lo que no se sabía es que los 12 encargados de impartir justicia, como pieza fundamental de un sistema tantas veces elogiado, eran ciegos.Nadie puede explicarse cómo es que el jurado no encontró en el famoso vídeo en el que se observa a cuatro policías apaleando a un joven negro pruebas suficientes como para declarar culpables a los acusados. Los 12 jurados tampoco pudieron explicarlo, porque su identidad se mantiene en secreto.

Momentos después de su veredicto, el jurado salió por una puerta trasera del edificio y fue retirado de la zona en un microbús que viajó con destino desconocido. Posteriormente, un comunicante anónimo, que se identificó como un miembro del jurado, declaró a la cadena NBC que su decisión no había sido influida por motivos raciales.

Va a ser muy difícil convencer de eso a una opinión pública que no quedó muy satisfecha de que William Kennedy, blanco, fuese absuelto de un delito de violación en condiciones similares a las que llevaron a declarar culpable poco después al boxeador Mlke Tysson, un negro.

El poder de la institución del jurado, que casi siempre ha sido elogiado como el método más adecuado para hacer justicia conforme a la voluntad de los ciudadanos, se vuelve en esta ocasión en contra de la credibilidad del sistema judicial norteamericano. "Hemos dado una lamentable imagen al mundo", declaró, tras conocer el veredicto, uno de los ayudantes del fiscal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de mayo de 1992