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Reportaje:DISTURBIOS RACIALES EN EE UU

"¡A por ellos!"

En Parker Center, el cuartel general de la policía, los agentes aplaudían y saltaban de júbilo. Mientras se leía el veredicto por televisión proferían gritos de "¡Sí!" y "¡A por ellos!". En la comisaría de Foothill, donde se inició el caso, la oficial Corina Smith levantaba el puño y sonreía."Estoy entusiasmada, absolutamente entusiasmada", decía Smith, de 27 años y amiga del procesado Laurence Powell. "Estoy orgullosa de ser una agente de Foothill, y estoy orgullosa de ser una oficial de la policía de Los Ángeles. Por fin nos vamos a liberar de este sentimiento enfermizo de culpabilidad".

En toda la ciudad, la mayoría de los agentes de policía de Los Ángeles celebraba con satisfacción la noticia de que los cuatro acusados en el juicio por la paliza propinada a Rodney G. King habían sido absueltos en el caso.

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Aunque una minoría se mostraba contrariada por la sentencia, los más decían sentirse vengados después de un año caracterizado por la tensión política y la cólera de la población contra la policía.

"Estoy feliz por los acusados, pero también lo estoy por mí", dijo Kevin Jotz, un agente de la división de Watts. "Me siento como... ¡Vaya! Por fin puedo respirar. Ahora la gente no dirá que todos somos malos. Ahora dejaremos de sentirnos perseguidos todo el tiempo".

14 meses de persecución -

Durante los últimos 14 meses, desde que la grabación en un vídeo doméstico difundió el incidente, la actuación de los agentes de la policía de Los Ángeles ha sido mirada con lupa. Su jefe ha sido atacado y ha habido docenas de manifestaciones contra la brutalidad policial.

Muchos agentes decían el miércoles que parece que su persecución ha terminado por fin. "No hay una alegría general", declaró el sargento Peter Vanson, un veterano que lleva 12 años en el cuerpo. "Muchos estamos todavía bajo un estado de choque. Afortunadamente, todo queda atrás y ahora todos podremos volver a desempeñar nuestro trabajo".

Para algunos, ha sido un tiempo que ha permitido reflexionar sobre el daño infligido a la reputación del departamento. El agente Rick Corpel, que patrulla el sur de Los Ángeles, duda que las imágenes de policías blancos apaleando a un automovilista negro sean borradas jamás de la conciencia de la población.

"Todos somos culpables, culpables por asociación", manifestó Corpel. "El público ya emitió su veredicto hace un año. Y este veredicto es el de culpable".

Muchos expresan el temor de que pronto estarán bajo el mando de un nuevo jefe y dicen que el anterior responsable, Daryl Gates, nunca se habría visto obligado a dejar el cargo si no hubiera sido por el caso King. El detective Carlos Ramírez, en Park Center, dijo que "no habría habido tanta presión sobre Gates o para el nombramiento de un nuevo jefe" sin la cinta de vídeo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de mayo de 1992