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EXPO SEVILLA 92

La catedral de Sevilla estrena la 'Misa flamenca' de Paco Peña

Interpretada por el coro británico de la Academy of Saint Martin in the Fields

El jueves, la catedral de Sevilla dará amparo a un singular concierto: la Misa flamenca de Paco Peña, interpretada por el coro británico de la Academy of Saint Martin in the Fields. Esta obra, creada por el guitarrista cordobés, de 50 años, en Londres, donde vive desde 1963, no se había representado en España.

Esta obra podría llamarse Misa de Londres, porque Paco Peña, además de componerla en la capital británica, recabó para ella la colaboración especialísima del coro británico de la Academy of Saint Martin in the Fields, dirigido por Laszlo Heltay. Hecho singularísimo, ya que, siendo el flamenco un arte exclusivo de individualidades, la circunstancia de que participe un coro, aun tratándose de una misa, ya es excepcional. Personalmente sólo recuerdo la grabada para Philips en 1966 bajo la dirección de José Torregrosa, en la que participaron el Coro Maitea y componentes del Coro Easo, dos agrupaciones vascas.Integración perfecta

Este coro británico ha calado perfectamente en el espíritu de la misa de Paco Peña, y lleva su ductilidad para integrarse en ella a extremos difícilmente imaginables. No hay ningún conflicto formal, ni en la lengua ni en la asunción del concepto de una misa flamenca, creada por un guitarrista flamenco e interpretada por artistas flamencos.

Porque, obviamente, no está sólo el coro de la Academy of Saint Martin in the Fields en la realización de esta obra singularísima. Hay guitarras flamencas, por supuesto, las de los hermanos Tito, José y Diego Losada, capitaneadas por la del propio Paco Peña. Hay cantaores flamencos, como La Susi; Rafael Montilla, El Chaparro; Yé Yé de Cádiz y El Meno. Y hay unos estilos puramente flamencos sobre los que se arquitectura toda la liturgia religiosa con perfecta adecuación. Así, las distintas partes de la misa se van alternando con las partes corales que no se atienen propiamente a los cantes jondos, engarzadas en tientos, granaínas, fandangos, peteneras, jaleos, tanguillos, martinetes, bulerías, bamberas, alegrías...

El resultado es de una belleza deslumbrante. El misterio del rito religioso se funde con el misterio de lo jondo, alcanzándose momentos de impresionante grandeza. Pero hay también alegría, gozo, esperanza, como corresponde a la propia esencia de la liturgia. Una obra en cualquier caso singular, hermosísima, que por primera vez será dado escuchar en España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de abril de 1992