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Crítica:CINE

La gran traición

"Seré tu hermano volador, tu antipadre". Fernando Savater pone estas palabras en boca de Peter Pan en uno de los deliciosos monólogos de sus Criaturas del aire. La destinataria es Wendy, la chica un poco convencional que crecerá sólo para descubrir lo que se pierde haciéndolo. Spielberg ha imaginado una historia especial: aquí es Pan quien ha crecido -Wendy es una abuelita-, y la ficción nos lo devolverá como un yuppie sin memoria, que ya no asalta a los piratas a golpe de espada. Todo lo más, emplea su teléfono portátil como arma para impulsar su carrera: coN los años, Peter se ha convertido en un pirata.

Impostura

Hook, el capitán Garfio

Director: Steven Spielberg. Guión: Jim. V. Hard y Malia S. Marino, inspirada en la obra de James Barrie. Fotografía: D. Cundey. Música: J. Williams. EE UU, 1991. Intérpretes: Dustin Hoffman, Robin Williams, Julia Roberts, Bob Hoskins, Maggie Smith. Cines: Carlos III, Multicines La Dehesa, Multicines Coslada, Castilla, Parquesur, Albufera Colombia Multicines, Multicines Fuenlabrada, Multicínes Pozuelo, Multicines Villalba, Rialto, Vaguada, Cristal, Palafox y Olympo.

No le falta atractivo a esta incursión cantada en el mundo de James Barrie. Cantada, porque desde hace años se sabe que Spielberg sólo sabe hablar a niños: tiene la gala afirmar que él mismo se considera un niño, y que el día que pierda su platea infantil se sentirá perdido. Nada que objetar: desde ficciones menos sólidas se han hecho carreras todavía más prominentes. El problema es que esta vez Spielberg ha confundido a los niños con materia prima idiotizable.Hook es una de las mayores imposturas perpetradas por el cine norteamericano en los últimos años -e impostura es justamente lo que en él abunda-; tal vez no sea poco el triste mérito de haber construido la más grande de todas. No cabe aquí hablar de una lectura discutible del original porque no hay tal lectura, sino apropiación indebida de una fuente literaria que, previamente descafeinada para la televisión, se ha convertido en película. Spielberg parece haber olvidado el pequeño detalle central del Peter Pan de Barrie: toda la ficción está construida alrededor de la idea de la prescindencia de los adultos.

Vigorosa llamada a la imaginación, portentosa creación de una mente condenada ella misma a envejecer, Peter Pan es una criatura libre de ataduras, "alegre, inocente e insensible". Spielberg lo convierte nada más y nada menos que en un abanderado de la paternidad responsable. La motivación de sus aventuras no será el goce desprejuiciado, libre de las ataduras de la cotidianidad adulta, sino la pesadilla de contable cualquiera de Milwaukee: la destrucción de la unidad familiar. Pero eso, con ser grave, no es lo único y, en todo caso, sólo sirve para situar la película en la línea más habitual del cine de consumo de nuestros días: la de la reivindicación, contra viento y marea, de las virtudes de la familia. Hook se permite otras licencias sonrojantes que hacen fracasar el proyecto.

Nada resume mejor el pobre contenido de Hook que, una vez más, una frase de Savater: "Para llegar a Nunca Jamás no hay que trasladarse, sino transformarse y esto es algo que no resuelven las agencias de viajes", ni tampoco los 80 millones de dólares invertidos en tan penosa y traidora aventura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de abril de 1992

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