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Virtudes nucleares

El tecnecio 99 es inocuo e insustituible en medicina, según los especialistas

El accidente ocurrido hace diez días en la empresa Medgenix, fabricante de generadores de tecnecio 99 en Madrid, ha suscitado preocupación por los posibles efectos adversos que pueden causar los isótopos radiactivos entre los miles de personas sometidas cada año a exploraciones médicas con este material. Sin embargo, ni todo lo que se busca en el organismo mediante estas exploraciones es cáncer, ni estos trazadores convierten a los pacientes a quienes se inyectan en cuerpos brillantes de radiactividad, afirman los expertos en esta técnica de diagnóstico.

"Es una técnica totalmente inofensiva para el paciente", afirma Lluís Berna, de la Unidad de Medicina Nuclear del hospital Sant Pau, de Barcelona. "Nadie niega que se trata de radiactividad y que hay que controlar esta técnica", subraya una especialista del Consejo de Seguridad (CSN), pero recuerda que muchas personas se alarman ante la exploración con isótopos y, sin embargo, aceptan con total naturalidad otras técnicas, como las radiografías, que igualmente exigen algunas medidas de control.El uso en medicina nuclear de isótopos radiactivos, es decir, elementos que emiten radiactividad durante cierto periodo de tiempo, surgió unido al cáncer hace décadas. "Pero actualmente sólo un 25% de los diagnósticos que hacemos con esta técnica son de oncología", explica Berna. "El resto son exploraciones hepáticas, cardiológicas, óseas, de endocrinología, etcétera, que no implican cáncer".

Tres ventajas

El tecnecio 99 es el isótopo más útil para diagnóstico, porque presenta tres ventajas: su rápida eliminación por el organismo; su especificidad en un tipo de radiación y su fácil alianza con compuestos que se dirigen explícitamente a órganos determinados."El beneficio para los enfermos es enorme", asegura Severino Pérez Mondrego, especialista en medicina nuclear. "El uso del tecnecio es totalmente inocuo y se elimina fácilmente en unas horas", subraya. "Yo diría que, hoy por hoy, es insustituible".

Miles de personas son inyectadas cada año, en los hospitales de todo el mundo, con una mezcla de suero salino, tecnecio 99 -fijado a un compuesto que suele ser alúmina- y el fármaco que se acumula en el tejido a explorar.

Una vez alcanzado el destino, el isótopo manifiesta su presencia por una emisión muy característica de energía. "Con esta técnica hacemos tanto exploración morfológica como funcional", explica Berna. Es decir, los médicos pueden ver tanto el estado de un órgano como su funcionamiento. "Corno el tecnecio 99 sólo emite radiación gamma, evitamos al paciente otras radiaciones innecesarias para la exploración", comenta.

El tecnecio 99 se suministra a las clínicas y hospitales a través de generadores que, como explica Pérez Mondrego, se "ordeñan" cada día al empezar la jornada para obtener las dosis que luego se inyectarán por vía intravenosa a los pacientes combinadas con otros preparados, en función del tipo de enfermedad que se quiera detectar.

"La obtención del tecnecio es sin duda una de las funciones más importantes de cada día", comenta el especialista.

Una vez en el organismo, transcurrido un tiempo, que varía entre los 30 minutos y las dos horas, el isótopo emite unas radiaciones tipo gamma que se transmiten hasta la piel y pueden ser detectadas mediante cámaras especiales.

Con ello se comprueba, por ejemplo, la actividad de las células del tiroides, o la presencia de hormonas tiroideas en sangre. También se utiliza en la detección de disfunciones pulmonares o renales, metástasis cancerosas o tumores malignos de mama.

Seis horas

El generador es un aparato del tamaño de una pequeña caja, bastante pesado por la capa de plomo que hay en su interior y que actúa de pantalla de la radiactividad emitida por la ampolla en que se encuentra el molibdeno 99 fijado a la alúmina. Aquél -obtenido del uranio por fisión nuclear- se denomina padre porque produce, por desintegración, tecnecio 99, el hijo. El molibdeno se semidesintegra, es decir, se reduce a la mitad, en 67 horas, y el tecnecio 99, en seis.Para las exploraciones se inyecta únicamente el hijo, que se extrae del padre mediante suero fisiológico. La alúmina se emplea como soporte en el generador, porque fija el molibdeno, pero escasamente el tecnecio, y cuando todo el padre se ha convertido en hijo, el generador está agotado.

"Coino cualquier equipo médico, exige unas condiciones de calidad y esterilidad, y, en este caso, también de control de la radiactividad", comenta una especialista del Consejo de Seguridad Nacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de abril de 1992