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Bush intenta ganar mercado en Japón en medio de una fuerte crisis

Juan Jesús Aznárez

El presidente de Estados Unidos, George Bush, inició ayer su visita de cuatro días a Japón, última escala de un viaje a oriente en busca soluciones a la crisis económica de su país. Acompañado de un importante séquito de altos funcionarios y empresarios norteamericanos, Bush pedirá en Tokio mayor apertura comercial. El dólar cayó ayer frente al yen, coincidiendo con el inicio de la visita.

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La delegación norteamericana comienza hoy en Tokio la primera ronda de las conversaciones oficiales con el Gobierno de Kiichi Miyazawa y los presidentes de las corporaciones que han colocado contra las cuerdas a la General Motors, Ford y Chrysler. En su primera intervención pública ante una concentración de estudiantes en Kyoto, Bush dijo ayer que venía como defensor del libre comercio, "necesario para mejorar la calidad de vida de nuestros países".Los presidentes de las principales empresas norteamericanas del sector del automóvil, que acompañan a Bush en su gira oriental, insisten en sus lamentaciones y amenazas de represalias proteccionistas si se retrasan las medidas necesarias para reducir un déficit comercial de 41.000 millones de dólares, el 75% en el sector del automóvil.

Toyota, Nissan, Honda, Mazda y Mitsubishi, que han anunciado un aumento de 7,5 millones de dólares para 1993 en compras de componentes norteamericanos del sector de la locomoción, insisten en que una razón de la penetración de sus modelos en el mercado estadounidense es la producción de coches, caravanas o furgonetas que satisfacen mejor el bolsillo y las exigencias de sus conductores. Además de estas corporaciones, otras 18 compañías de los sectores electrónico y de máquina herramienta completan ese programa. importador, hasta 10.000 millones de dólares, que ha empujado el Ministerio de Industria y Comercio Exterior con promesas de ayudas y préstamos a bajo interés.

Numerosa delegación

Bush fue recibido por un Gobierno al que le conviene aprobar la reválida que le imponen Bush y sus 21 preocupados acompañantes y unos interlocutores comerciales más solidarios con el editorial de ayer del Nihon Keizai Shimbun, el periódico económico más prestigioso de Japón, que con los llamamientos de Miyazawa en favor de una generosa apertura de mercados. La publicación, que reconoce la presión política que sufre el presidente en esta gira asiática, subraya que el jefe de la Casa Blanca ha equivocado el destino si su viaje tiene como principal objetivo crear nuevos empleos en Estados Unidos. "La gira debiera haberse realizado dentro de casa, porque si los productos norteamericanos no se venden como lo esperado en sus propios mercados, la causa probable es su falta de competitividad".Las previsibles concesiones a Estados Unidos, a cuyos agricultores les seguirá estando vedado por ahora el atractivo mercado del arroz, están relacionadas fundamentalmente con la industria automovilística, pero no se prevé una reducción de vehículos nipones por debajo de la actual cuota: 2,3 millones de unidades. Además de las compras anunciadas por los 22 grupos empresariales, cuyo anuncio oficial en el documento llamado Plan de Acción Económica está previsto durante la visita, es de esperar que sean aprobadas definitivamente normas menos rigurosas en los controles aduaneros antipolución de los coches importados, una disminución de las exigencias para su homologación, rebajas de las tarifas de compra y mayores facilidades en las redes de distribución y venta doméstica.

La desconfianza en el futuro económico de Estados Unidos y sobre posibles resultados del viaje presidencial a Japón provocó ayer una fuerte caída del dólar frente al yen. El billete verde finalizó el día en Tokio a 123 yenes, con una depreciación de 1,40 sobre la víspera, informa Efe. La llegada de Bush no consiguió frenar la tendencia bajista.

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