Un minuto de reflexión
Tras la afortunada visita de Paolo Fresu, Flavio Boltro (Turín, 1961) es el segundo trompetista italiano que recala en el Café Central, lo que permite la comparación entre dos músicos representativos de un jazz emergente pero poco conocido en nuestro país. Las diferencias entre ellos son ostensibles. Casi en las antípodas de su colega, Boltro es extrovertido, risueño y se zambulle en la dinámica del jazz de club con un entusiamo inequívocamente latino. Quizá como resultado de todo ello le resulta dificil concentrarse y su música discurre leve, sin el carácter ni la hondura de la de Fresu, a pesar de que la figura Miles Davis es su ídolo común. La calidad técnica es similar, pero se pone al servicio de propósitos bien diferentes. Los de Boltro están todavía por definir.En baladas como My funny Valentine se expresa con un sonido desalentado próximo al de Chet Baker pero, poco después es el estilo intenso y altivo de Miles el que dirige su versión de Seven steps to heaven y el nervio característico de Freddie Hubbard asoma en The theme: todo demasiado obvio. Si se quiere llegar a una solución personal a través de influencias tan absorbentes se impone, al menos, un minuto de reflexión, justamente el que no se toma Boltro.
Flavio Boltro Quartetto
Flavio Boltro (trompeta y fliscorno), Carlo Morena (piano), Paolo Ghetti (contrabajo) y Massimo Manzi (batería). Café Central. Madrid. Hasta el 15 de diciembre.
Así, se suceden frases hechas junto a abstractas ideas propias cogidas con alfileres y, a menudo, algo ingenuas y toscas. Una lástima que, por precipitación, quede deslavazado el talento de un músico de buena escuela y notable dominio instrumental. El acompañamiento de Morena, Ghetti y Manzi termina por contagiarse de la urgencia.


























































