Violencia y baile
Teatro de Danza Española de LuisilloDonde esperábamos, quizá, un mayor convencionalismo -la historia tan frecuentada de dos jóvenes amantes cuyas familias viven enfrentadas- , allí saltó la sorpresa de un planteamiento original. Luna de sangre se nos presenta así como un excelente logro de Luisallo. La obra se basa fundamentalmente, en una exploración sobre el baile a palo seco sus posibilidades como recurso expresivo. Hay guitarras, por supuesto, y bailes que las mismas acompañan: la bambera, los tangos, el taranto... Pero lo que marca, y que ocupa una parte muy sustantiva de la obra, es el sonido percutiente de taconeos, palmas, incluso las uñas de los bailadores sobre la tarima del escertario...Y transmiten de manera admirable lo que: baile nos quiere contar. Como es tina historia de violencia, hay violencia en el baile y la percusión es un recurso impagable para transmitirla. Ese diálogo entre los dos grupos antagónicos, las replicas y contrarréplicas, siempre distintas, que llevan a una tensión creciente, todo eso es muy difícil, sobre todo si quienes lo ejecutan son hasta. una veintena de bailaores. Bailaores que además no son estrictamente flamencos, salvo los protagonistas, excelentes, espléndidos, Antonio Canales, Adrián y Beatriz Martín. Si obviamos algún pequeño problema de mecánica teatral, diría que Luisillo ha realizado un trabajo muy importante.
Capricho español, Luna de Sangre, La trilla
Madrid, Centro Cultural de la Villa, 11 de Septiembre.
En Capricho español, Luisillo se muestra enormemente respetuoso con el espíritu de la música de Rimskl-Korsakov, haciendo una coreografía sumamente sobria. En cuanto a La trilla es una escena flamenca sin ningún hilo argumental, en, que brillan particularmente los ballaores citados, los cantaores - formidables Toni Maya, Carbonell y Cancani - y los guitarristas -Jiménez, Niño del Tupé y Virseda -, todos esforzados y ofreciendo un trabajo muy efectivo.


























































