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Entrevista:LA REVOLUCIÓN DE AGOSTO

Gorbachov y Yeltsin: "Ahora somos amigos"

Los dos líderes de la URSS dialogan en directo con los telespectadores norteamericanos

Por primera vez, el presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, y el presidente de la Federación Rusa, Borís Yeltsin, comparecieron ayer juntos ante las cámaras de una televisión: la poderosa cadena norteamericana ABC. Difundida en Estados Unidos en la madrugada de ayer, la entrevista fue retransmitida en exclusiva para España por Canal +. Durante más de hora y media, los dos líderes, sentados juntos en una amplia sala del Kremlin, contestaron a las preguntas del presentador y de varios telespectadores norteamericanos. Desde un representante de los granjeros hasta un hombre de negocios, pasando por un rabino, un sacerdote y un exiliado lituano, cada uno preguntó a los dos hombres fuertes de Moscú sobre el proceso de democratización y sus consecuencias. Gorbachov y Yeltsin trataron en todo momento de dar la imagen de dos estadistas con sentido de la responsabilidad y dispuestos a entenderse para alcanzar el bien de su país. Delante de la cámara rivalizaron en cortesía, cediéndose mutuamente la palabra y riéndose cada uno de los chistes del otro. Estuvieron también deacuerdo para presentar una visión bastante optimista de la URSS de hoy: la de un país donde las armas nucleares están bajo férreo control, donde se han tomado las medidas necesarias para cortar de raíz cualquier veleidad golpista, donde ya va desapareciendo la discriminación que podían padecer, por ejemplo, judíos y mujeres, y donde las leyes del mercado se están implantando con firmeza. Algunas discrepancias aparecieron cuando se trató de definir el reparto de competencias entre el centro y las repúblicas federadas. Al abordar las dificultades en materia de distribución de los productos alimenticios, Gorbachov insistió en la necesidad de coordinar una nueva política desde el centro, mientras Yeltsin dejó entender claramente que en el futuro cada república tendrá que aprender a apañárselas por sí misma.

Pregunta. Mijaíl Gorbachov, ¿cómo son sus relaciones con Borís Yeltsin?Gorbachov. Antes hubiera sido una pregunta muy difícil; ahora puedo contestarla con más facilidad, los últimos acontecimientos abren la posibilidad para que esta cooperación sea sólida y firme.

Yeltsin. Nuestras relaciones no eran muy fáciles. Hubo momentos, cuando el presidente Gorbachov me consideraba acabado políticamente y yo a veces consideraba también que él no podría ser presidente. Pero nosotros también nos sentimos unidos por la perestroika, y a mí me parece que, sobre todo después de los últimos acontecimientos del golpe, el presidente ha cambiado muy seriamente, y ese era el último obstáculo que nos dividía; ahora somos amigos llevando a cabo un trabajo duro para sacar al país de la crisis.

P. ¿Qué es lo que más les gustaría cambiar del otro? ¿Cuál es el aspecto más importante de su relación?

G. Lo principal es que cooperamos fructíferamente; así que, después, que cada uno sea lo que él es en la vida.

P. ¿Piensa que Yeltsin le utiliza como un peón en un juego de poder?

G. ¿Quién utiliza a quién? Posiblemente, no es del todo una comprensión exacta de lo que está ocurriendo. Se trata de que desde hace mucho sentimos que a este respecto hay avances. Y debo decirles que hacemos más hincapié en no reducir todo a Gorbachov y Yeltsin; hay que aunar nuestras fuerzas, los problemas son difíciles.

P. Hay mucho material militar y tropas en Cuba hoy en día. ¿Están pensando retirar en un futuro cercano este material?

Y. Yo pienso que este proceso empezó en Europa y tiene que continuar también en Cuba, es decir, hay que retirar las tropas también de allí, poco a poco.

G. Nuestras relaciones con Cuba se están transformando y volviéndose iguales que con cualquier otro país, sobre la base del beneficio mutuo. Compramos lo que nos hace falta y nosotros suministramos las materias primas que necesita Cuba. Esta cooperación en la esfera militar también está cambiando, y en este sentido estoy de acuerdo con lo que acaba de decir Yeltsin.

P. ¿Qué va a suceder con los archivos del KGB que existen sobre las personas que se han enfrentado al sistema, van a abrirse al público o se van a mantener en secreto?

G. Primero, cuando nosotros elegimos al nuevo jefe del KGB le pedimos que reorganizara estos servicios seriamente. Hay que hacerlo de una manera que no preocupe a la sociedad. Los archivos deben quedar bajo control, por supuesto, en interés de la ciencia histórica, de la verdad y de la sociedad entera.

P. ¿Yeltsin comparte este punto de vista?

Y. Yo quería añadir que durante el golpe, cuando hubo peligro de que algunos miembros del KGB quemaran algunos archivos, firmé una orden para que se precintaran todos los archivos, para impedir que algunos de los que participaban en el golpe los quemaran. Los archivos están a salvo plenamente, luego se van a abrir al público.

P. ¿La gente que abandonó la URSS podrá volver al país?

Y. Hace poco, por iniciativa de la dirección rusa, han vuelto cerca de 800 personas, sobre todo rusos, que se habían ido de nuestro país desde 1917, antes de la guerra, después de la guerra y en este tercer periodo. Yo me entrevisté con algunos de ellos. Me hacían este tipo de preguntas y les dije que sí, que ahora ya no hay peligro para que regrese quien quiera hacerlo. Después de este último golpe se han tomado medidas que impidan este golpe de nuevo. Por eso le pido al ciudadano que vuelva, que no tenga miedo.

P. Por favor, cítennos sus propias creencias religiosas.

G. Yo soy ateo, aunque experimento, y nunca lo he ocultado, gran respeto por las creencias religiosas de cada ciudadano, de cada persona; es su derecho soberano. Hicimos leyes para que cada uno pudiera realizarse tanto en el plano político como en la libertad de elección de su creencia religiosa.

Y. Tengo la misma opinión que Gorbachov. Nunca he sido creyente ni me rendía a ningún tipo de ritos, aunque sí he estado en la iglesia porque durante los oficios aparece una especie de sentimiento espiritual muy fuerte y yo no desprecio las ocasiones para visitar las iglesias, sin hablar ya del respeto que siento hacia los creyentes.

P. ¿Quién controla las armas nucleares y cuál es la protección que existe en este momento en cuanto a su uso accidental?

G. Las armas nucleares se encuentran bajo un rígido control. Nadie debe tener preocupaciones de ninguna índole.

Y. Ahora el armamento nuclear se encuentra en el territorio de tres repúblicas, Rusia, Ucrania y Kazajstán, y van a desarrollarse los proyectos de retirarlo todo a Rusia. También tenemos rompehielos atómicos, submarinos atómicos; todos estos tipos de tecnología necesitan un control bastante riguroso, y en el Sóviet Supremo creamos el comité para el control no sólamente del armamento nuclear, sino también, sobre todo, de lo que está relacionado con la energía nuclear. Este control será, tanto territorlal como central, bastante riguroso. Comprendo perfectamente sus preocupaciones, teniendo en cuenta que si Ucrania va a instaurar sus propias Fuerzas Armadas, el armamento nuclear se va a desplazar hacia Rusia, y éstas ya son cuestiones internas que vamos a tener que resolver, junto con el presidente y con el jefe de nuestro Ejército, para asegurar este control y evitar todo tipo de disgustos en este sentido.

P. No hay ninguna persona que tenga control absoluto. ¿Será el Consejo de Estado de nuevo cuño, el que se encargue del control nuclear?

G. No les vamos a descubrir los mecanismos, pero es un mecanismo rígido que excluye el surgimiento de situaciones accidentales.

P. EE UU tiene los alimentos que ustedes necesitan, ¿qué podemos hacer para concienciar al público de esta colaboración necesaria con vistas al futuro?

G. Primero, ya cooperamos con ustedes desde hace mucho tiempo, aunque veo que lo principal consiste en que los habitantes de nuestras aldeas, ellos mismos, solucionen el problema del invierno y tenemos todas las condiciones para hacerlo. Estamos ocupados en ello, pero hoy sí necesitamos la cooperación relativa a los medicamentos y a los alimentos. Quiero asegurarles que todo lo que se va a recibir se distribuye debidamente bajo el control de la cornisión creada ad hoc en el país, y que incluye no sólo a especialistas, sino también a representantes de las repúblicas.

Y. Es que hasta ahora, mientras las estructuras de la Unión no estén reorganizadas, no tenemos confianza en ciertas estructuras nacionales que se dedican a las actividades de comercio exterior. Rusia va a dirigirse a su Bolsa y vamos a tratar directamente con ustedes.

P. ¿Habrá colaboración entre las repúblicas o se las arreglarán ellas solas?

G. Va a haber dos etapas. Habrá una estrechísima cooperación entre las repúblicas; pero también se va a crear un espacio común de mercado, y cuando este mercado empiece a funcionar, el papel principal va a perte- necer a las empresas mismas, a los consorcios, a los productores. Habrá coordinación y, al mismo tiempo, cada república tendrá su propio vínculo de incumbencia.

Y. Es decir, que la ciudadanía norteamericana va a tener que cambiar el sistema de relaciones con la URSS. Tiene que haber dos niveles: el primero, acuerdos con el centro sobre los principios de nuestras relaciones, y el segundo, para todo lo que se refiere a las relaciones concretas económicas, la introducción de logros científicos en la producción, cuestiones sociales, cultura, contrayendo convenios directamente entre Estados Unidos y Rusia. En este sentido hemos hablado con el presidente Georges Bush.

P. ¿El antisemitismo se va a debilitar ahora en la URSS, permanecerá igual o se fortalecerá?

G. Yo soy un enemigo radical de la injusticia y la desigualdad, cualquiera que sea la forma que adquieran. No puede haber bienestar si no están defendidos los derechos de todas las etnias de todas las naciones. Estoy en contra de toda manifestación de chauvinismo, nacionalismo de tendencias destructivas y contra la persecución o restricción de derechos del pueblo judío.

Y. Hay algo muy característico en el programa de establecimiento de templos. La Iglesia ortodoxa también está recuperando sinagogas.

P. ¿Qué van a hacer ustedes respecto a la situación de las mujeres en Rusia?

G. Debemos rendir tributo a las mujeres por su abnegación y porque en condiciones muy difíciles siguen teniendo paciencia y eliminan muchas tensiones. Estoy decididamente por los cambios en esta esfera.

Y. A pesar de algunas dificultades y de las condiciones bastante duras de nuestras mujeres, viven cinco años más como media que los hombres; pero esto no nos tranquiliza, porque vemos que incluso en nuestros organismos superiores casi faltan mujeres, solamente están en el Sóviet Supremo. Hemos aprobado una ley sobre la madre, la familia, que es un programa bastante serio, calculado para un periodo largo, y vamos a esperar a corregir esta desviación en nuestra sociedad, que es injusta.

P. Usted ha tomado unas decisiones excelentes en el último año. ¿Cómo ha permitido que esos golpistas llevaran a cabo lo que hicieron en su momento?

G. Para mí es una lección. Si se piensa en los aspectos morales de lo que ha ocurrido, a mí me sorprende y provoca reflexiones y vivencias muy duras; es la traición. Yo pienso que lo que estamos haciendo ahora, dentro del proceso democrático, en el futuro va a excluir la repetición de nuestros errores respecto al personal, y trabajamos duramente para solucionar los problemas del personal, sobre todo para los cargos clave, y el Consejo de Estado está formado por el presidente y los mandatarios máximos de las repúblicas. Creo que lo que ha ocurrido en estos días difíciles, estas pruebas duras de la intentona golpista, que desde el comienzo yo estaba convencido que iba a fracasar; pienso que esta gente, si hubiera tratado de reflexionar un poco, desde el comienzo habrían visto que saldrían derrotados. El país es otro, el mundo es otro, y debemos solucionar todo con otros enfoques, enfoques democráticos.

P. ¿Debería cualquier país continuar viviendo bajo el poder del comunismo?

Y. Yo creo que este experimento realizado en nuestro país es una verdadera tragedia para nuestro pueblo y no hemos tenido suerte de haberlo realizado en nuestro país. Sería mucho mejor que este experimento fuera realizado primero en un país pequeño para convencernos de que era una utopía, aunque brillante. Eso poco a poco lo van a comprender en otros países.

G. Creo que la experiencia histórica que tenemos permite inequívocamente decir que ha fracasado el modelo que se estaba realizando en nuestro país, y yo creo que es una lección no sólo para nuestro pueblo, sino para todos los pueblos. Sin embargo, esto me hace pensar en la experiencia de otros países, donde la adicción y la investigación de la idea socialista ha dado resultados muy interesantes en lo que respecta al desarrollo de la economía, la democracia, los derechos humanos. Yo pienso que cada pueblo tiene el derecho de elegir y ésta es una postura de pnincipios y yo seguiré esta condición.

P. ¿Quién es el líder occidental que más admira y por qué?

Y. Yo, sobre todo, he sentido un apoyo especial de toda la comunidad mundial durante las 72 horas del golpe de Estado, cuando varias decenas de dirigentes me llamaban directamente a mí para interesarse sobre la situación y expresarme su apoyo, lo cual era muy importante. Con Bush hemos mantenido conversaciones dos veces al día, y por ahora preferiría a este político.

G. Con los políticos de hoy me encuentro en una interacción estrecha desde hace varios años y pienso que le ha tocado la china a la historia de hoy, cuando están cambiando todos los países: hay una etapa de grandes transformaciones, los pueblos han promovido a los políticos y por tengo en muy alta estima mis estrechas relaciones con muchos jefes de Estado actuales. Quiero decirles que estoy muy satisfecho de lo que ha podido nacer entre los dirigentes de nuestros respectivos países durante el periodo del presidente Reagan y que ha tenido un impulso muy importante ahora. Yo valoro mucho esta interacción, hay una comprensión mutua, hay contactos personales muy estrechos y muchas simpatías, y es todo lo que nos ayuda a comprender y solucionar los problemas más difíciles que nos esperan. Pienso que las relaciones de la URSS con Estados Unidos son el problema clave y que sin ello no tendríamos ni la paz actual ni las tendencias sanas que despiertan tantas esperanzas.

P. ¿Están dispuestos sus conciudadanos a trabajar para conseguir una economía de mercado?

Y. Los enemigos de la economía de mercado han tratado de convencernos de que el pueblo no podría comprenderlo, pero eso ahora se ve que no es verdad. El pueblo se ha pronunciado a favor. Cuando las elecciones generales del presidente de Rusia, yo tenía este tipo de programa: abrir las puertas para los inversores extranjeros en Rusia, el pueblo lo comprende y lo aprueba. Por eso el propio pueblo es capaz de trabajar mejor. El pueblo ruso tiene talento, tiene ricas tradiciones. Sin embargo, el propio sistema los oprime de tal manera que no les dejaba posibilidad de desarrollarse, no tenían alicientes porque el sueldo estaba limitado. Estas limitaciones ahora se suspenden, ahora la persona podrá ganar cuanto pueda trabajar, no habrá limitaciones.

G. Yo comparto la idea de Yeltsin de que, al democratizar la vida económica, cambiamos las condiciones para la actividad y la iniciativa privada, y eso es lo más importante. Hablando con Bush convinimos en que un grupo de expertos viaje por el país y vea lo que pasa no sólo en Moscú. Este grupo ha viajado y estaba asombrado. Porque en un año han ocurrido cambios radicales. La vida va cambiando. Este proceso es imparable.

Más información en la página 34

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de septiembre de 1991

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