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CARTAS AL DIRECTOR

Progresismo creíble

En el artículo del 15 de agosto de 1991 de E. G. Calvo hay una fra se que quiero matizar: "Cómo articular hoy un progresismo creíble...". 1. El progresismo ha perdido su credibilidad por falta del individuo integrado en este proceso. 2. a) La incapacitación y capitalización del individuo en los países este y oeste (veamos, por ejemplo, el conflicto de Yugoslavia y el de los Estados de la URSS donde los pueblos quieren recuperar la responsabilidad propia) y b) los recursos humanos que se redescubren para aumen tar la productividad en los países capitalistas. Éstas son las distin tas manifestaciones del mismo problema: la despersonalización. Es obvio que no podemos regresar a la vida de tribu en un punto de la historia bajo: 1. El tiempo real y lugares sin localidad (por ejemplo, la rapidez de la circula ción de los activos en el sistema electrónico de bancos y bolsas, en los cuales el lugar de acción es relativo); 2. La dependencia mutua; 3. Con más de 4.000 millones de habitantes en el mundo; y 4. Con un medio ambiente en un estado gravemente destruido. La esperanza para el futuro podría nacer en un ámbito social en el cual del hecho quede superado el trecho con las siguientes medidas: 1. Transparencia; 2. Responsabilidad y 3. Cogestión. Estamos de acuerdo con la frase: "El conocimiento es poder, que influye en las distintas esferas de la sociedad". ¿Cómo conseguirlo? Normalmente no se dice que para cogerlo se necesita muchas horas de trabajo. Pero algunas personas muy interesadas buscan las informaciones necesarias para crearse una opinión y para tomar decisiones. La mayoría de los ciudadanos no tienen ganas ni tiempo suficiente de buscarlas. Sobre todo, hay un contradicción: para qué buscar y leer cuando no se ve una utilización. Tampoco están preparados para encontrar y valorar las informaciones. Hace falta entonces una enseñanza y coger la mitad de la jornada para informarse, discutir, tomar decisiones y para otras actividades culturales. Así es más posible desenvolver y estabilizar un proceso permanente de forma que una personalidad así está capacitada para formar una vida social en la cual se viviría con entusiasmo y fantasía.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de agosto de 1991