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Francia e Israel han presionado para frustrar el programa

El programa Mirage III tenía, entre otras consecuencias, la de introducir a la industria española en el mercado mundial de modernización de este tipo de aviones, que monopolizan la firma francesa fabricante, Marcel-Dassault, y la isralí Israel Aircraft Industries (IAI).Al amparo del programa nacional, la compañía española Ceselsa, con apoyo oficial, firmó un contrato con Argentina para modernizar su flota de Mirage III, por 17.000 millones de pesetas. La continuidad de este programa, así como la de otros más incipientes, como el de Pakistán, queda seriamente comprometida tras la decisión adoptada por el Ministerio de Defensa español.

En el mundo existen alrededor de 1.500 aviones Mirage III en servicio en una veintena de países, por lo que el mercado para modernizarlos es muy amplio. Marcel-Dassault e IAI mantienen desde hace tiempo una dura pugna que ha llegado hasta los tribunales, donde los franceses acusaron a los israelíes de robarles la tecnología para modernizar sus aviones.

Las presiones de IAI contra el programa español han sido públicas v notorias. La empresa israelí presentó una demanda en el juzgado 14 de Madrid contra Ceselsa, por supuesta apropiación de la tecnología transferida cuando ambas empresas estaban aliadas para conseguir el contrato español. Ceselsa siempre ha negado estas acusaciones y ha sostenido que su modernización de los Mirage III se basa en la aviónica de los F-18 norteamericanos, transferida a España con el programa FACA.

Tras fracasar en su intento de impedir que Ceselsa optara al contrato español, IAI interpuso una nueva demanda dirigida a prohibir la exportación de la tecnología de los Mirage III a Argentina. En los últimos meses, directivos de las dos empresas han mantenido conversaciones para llegar a una solución "amistosa".

Fuentes del sector aseguran que las presiones francesas no han sido menores que las israelíes, aunque sí más discretas. "Les produce pánico ver tecnología de origen norteamericano en un avión francés", afirman las mismas fuentes.

Marcel-Dassault ha firmado recientemente un contrato con el Cuartel General del Ejército del Aire para el mantenimiento de los Mirage III, lo que en los medios consultados se interpreta como un primer paso para recuperar posiciones después de que la decisión del Ministerio de Defensa de optar por un consorcio nacional le dejara fuera del programa de modernización de los aviones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de agosto de 1991