El Supremo admite por primera vez el derecho moral de un artista sobre su obra
El Tribunal Supremo ha reconocido el derecho moral de un artista sobre sus obras, aunque éstas hayan dejado de pertenecerle. Una sentencia dictada por la Sala Primera del Supremo ha estimado un recurso del pintor Guillermo Rodríguez-Mingorance contra el Ayuntamiento de Móstoles, que deberá indemnizar al artista con un millón y medio de pesetas por haber causado desperfectos en las pinturas que les había cedido para una exposición.
Guillermo Rodríguez-Mingorance cedió 47 de sus pinturas al Patronato Municipal de Cultura, Juventud y Deportes de Móstoles para ser expuestas en los salones del centro Joan Miró entre el 3 y el 17 de mayo pasado. Al ser devueltos los cuadros al pintor, el artista notó que casi todos ellos habían sido dañados.
Este fallo judicial del magistrado Alfonso Villagómez, reconoce el derecho moral de los artistas a la integridad de sus obras, y fija la posibilidad de que. pueden producirse simultáneamente daños materiales en la obra y morales a su autor.
Es la primera sentencia favorable al artista plástico tras la entrada en vigor, en 1987, de la Ley de Propiedad Intelectual. Anteriormente el Tribunal Supremo había desestimado una demanda del escultor Pablo Serrano.


























































