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Bob Wilson estrena en París su personal montaje de 'La flauta mágica', de Mozart

Las entradas para las 11 representaciones en la Ópera Bastilla están agotadas desde hace días

París alcanzará esta noche el momento culminante de su año mozartiano con el estreno en la Ópera de la Bastilla de la puesta en escena de Bob Wilson de La flauta mágica. Por supuesto, siempre y cuando lo permita el fantasma que habita el controvertido edificio construido por François Mitterrand. Los felices poseedores de las cotizadísimas entradas para las 11 representaciones de La flauta mágica no están a salvo de las huelgas y los accidentes que desde su apertura, en 1989, alteran el curso normal de las actividades de la Ópera Bastilla.

Unas 12.000 personas, según el servicio de prensa de la Ópera Bastilla, no podrán contemplar la versión del norteamericano Wilson de la última ópera escrita por Mozart, y ello pese a haber expresado a tiempo su deseo mediante carta, llamada telefónica o presentación en las taquillas. El lleno está garantizado desde hoy y hasta el 19 de julio.Muchos elementos se conjugan para hacer de este espectáculo el más atractivo de todos los que París ha consagrado a Mozart en su bicentenario. Mozart compuso La flauta mágica en 1791, dos meses antes de su muerte. Desde entonces no ha habido director de orquesta o realizador teatral que no haya intentado dar su propia respuesta al misterio de por qué el testamento artístico de Mozart consiste en un cuento de hadas.

Para Bob Wilson el secreto de esta insólita pieza del repertorio lírico mundial es su "total artificio en estado puro". "La flauta mágica", dice el autor y director teatral norteamericano, "no tiene nada de naturalista". Por eso su puesta en escena debe ser "tan ligera como imaginativa".

Wilson asegura que no ha incluido un solo elemento que sea "puramente decorativo". Todos expresan un "sentimiento". En cuanto a la luz, tan importante para Wilson porque separa los objetos entre sí y delimita los espacios del tiempo, intentará contribuir a "la difícil claridad y simplicidad" de la llamada "obra masónica" de Mozart. Wilson, responsable de un centenar de espectáculos de teatro, ópera y danza, está considerado como uno de los talentos artísticos más originales de hoy.

El ministro de Cultura, Jack Lang; el director de las Óperas de París, Pierre Bergé, la perfumista Helene Rochas y el diseñador de moda Saint-Laurent son algunos de sus mecenas en París. El aprecio por Bob Wilson arranca de 1971, cuando el poeta Louis Aragon exclamó al término de una representación de Mirada de un sordo: "Nunca he visto una cosa más bella". Se trataba de un espectáculo mudo compuesto por cuadros escalofriantes por su belleza y su intención.

Desde entonces Wilson, este hombre altísimo ha cosechado éxitos sonoros en Nancy, Aviñón, París, Lyon y también en Alemania. En la Ópera Bastilla el tenor sueco Gosta Winberg y el inglés David Rendall interpretarán a Tamino; la soprano polaca Ewa Malas-Godlewsca y la italiana Luciana Serra encarnarán la Reina de la Noche.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de junio de 1991