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Baker vuelve a Washington sin concretar la conferencia de paz en Oriente Próximo

"Los progresos realizados son mayores que los obstáculos aún por superar", declaró ayer, sin más precisiones, el secretario de Estado norteamericano, James Baker, en una conferencia de prensa conjunta con el ministro de Exteriores israelí, David Levy, celebrada en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv. "No me siento decepcionado y los contactos proseguirán", añadió Baker, antes de embarcar rumbo a Washington en su avión de la fuerza aérea estadounidense.

Se sabe que los obstáculos mencionados por Baker son, sobre todo, las divergencias de Siria e Israel sobre la participación de la ONU y sobre el papel internacional (Estados Unidos, Unión Soviética y Comunidad Europea) en una conferencia de paz.Sin revelar el contenido de sus conversaciones con el primer ministro, Isaac Shamir, y, con David Levy en Jerusalén, Baker citó dos logros importantes, obtenidos al término de cuatro rondas de discusiones en la región.

"Todas las partes con las que nos hemos entrevistado están de acuerdo en que la paz no puede obtenerse sino mediante negociaciones directas, cara a cara, entre israelíes y árabes, y que el objetivo de la conferencia de paz sería propiciar estas negociaciones", dijo Baker. Y añadió: "Además, todo el mundo está de acuerdo en que la conferencia de paz no podrá ni imponer soluciones a las partes involucradas en la negociación ni oponer el veto a una solución acordada por las partes".

Estas precisiones de Baker resultan fundamentales. Significan, de hecho, que todos los árabes -incluidos los sirios y los palestinos- aceptan ahora entablar conversaciones de paz directas con Israel.

El cambio

Durante muchos años, los árabes, y especialmente sirios y palestinos, no han querido oir hablar de conversaciones con "la entidad sionista". Seguían soñando en una conferencia internacional que impondría un acuerdo de paz a Israel, un compromiso cuyo aspecto esencial sería la retirada de las tropas israelíes de los territorios árabes ocupados en 1967, sin negociaciones y sin reconocimiento de Israel.Todo esto ha cambiado anunció Baker. He ahí lo que es crucial y corresponde a la preocupaciones de Israel, desde 1967 hasta hoy, se cree en el entorno del jefe de la diplomacia norteamericana.

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Shamir, de forma clara, no comparte esa opinión. ¿Se dejará convencer de que el nuevo ambiente en el mundo árabe respecto a Israel, es más importante que las cuestiones de procedimiento? La mayor parte de los observadores políticos y, sobre todo, los dirigentes de la oposición laborista, lo dudan.

"Shamir prefiere hacer boxeo de sombra con el procedimiento, que el combate propiamente dicho", señala un diplomático de Estados Unidos.

Los dirigentes israelíes saben que una vez eliminados los obstáculos del procedimiento y una vez empiece la conferencia regional, la discusión llegará enseguida al núcleo del problema: si Israel está dispuesto, o no, a negociar sobre la evacuación de los territorios ocupados a cambio de la paz. Y es que, en definitiva, todo acuerdo con sirios y palestinos, y con ello toda esperanza de paz con el mundo árabe, depende de la respuesta israelí a esta cuestión.

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