Crítica:Crítica
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Un antihéroe de Lope

El arrogante español

De Lope de Vega. Versión: Juan Germán Schroeder. Intérpretes: Félix Navarro, María Jesús Sirvent, Antonio Vico, Manuel Torremocha y otros. Escenografía y figurines: Emilio Burgos. Dirección: Cayetano Luca De Tena. Teatro Español.

La dirección, la escenografía y los trajes de esta obra son de 1964: conserva una gracia, un estilo de época; traspasa los casi 30 años transcurridos. Hay montajes de hoy que resultan más antiguos.La obra en sí es viva y fresca: Lope retrata al "caballero de rnilagro", hace del protagonista lo que hoy llamaríamos antihéroe: el fresco, el fanfarrón, la burla del hidalgo. Le ama, eso sí, y puede que haya rasgos de carácter que corresponderían al propio Lope, o a alguno de sus sueños de despierto. Tiene que medio castigarle, porque las cosas eran así: en el teatro no se burlaba a las damas, se quedaba uno con su dinero, se engañaba a los otros hidalgos -no menos "de milagro", o frescos- y se escapaba uno con el botín. Le da pena ese final: deja la esperanza de que vuelva a componer la figura. El caballero de fortuna es eterno.

El desparpajo de la comedia está en que todos los personajes tienen la misma traza: no hay virtudes, no hay fidelidades, no hay honestidad. Quizá por eso colocó la acción en Roma, para señalar que en la austera España estas cosas no eran posibles. Una Roma pintada por Emilio Burgos en un bonito decorado que se aprieta en el escenario, con divertidos anacronismos, como los faroles de gas. Cayetano Luca de Tena aprieta el ritmo de la acción: creo que entre él, Schroeder y la interpretación excelente de Joaquín Kremel acentúan la comicidad del personaje. Con regocijo de los espectadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 22 de abril de 1991.

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