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Gorbachov propone la desmilitarización del Pacífico norte

El presidente soviético, Mijail Gorbachov, insistió ayer en Tokio en su idea de organizar en Asia una conferencia de seguridad y cooperación como la europea. El dirigente del Kremlin, en un discurso pronunciado ante el pleno del Parlamento japonés, propuso negociaciones trilaterales entre Estados Unidos, la Unión Soviética y Japón para desmilitarizar el norte del Pacífico y el establecimiento de un foro no permanente entre estos países, China e India para estudiar los problemas de seguridad regional y cooperación económica en el continente asiático.

El plan, que no cuenta con el agrado norteamericano, no ha sido tampoco recibido con gran Intusiasmo por los japoneses.Tenemos intención de reducir la presencia militar soviética en Asia y en el Pacífico, y todo este proceso se puede acelerar si las demás potencias navales siguen el ejemplo", manifestó Gorbachov en alusión a Estados Unidos, que se resiste por ahora a negociar con la Unión Soviética un desarme de fuerzas marítimas.

El líder soviético, que hace ya cinco años anunció en Vladivostok que la URSS quiere ser protagonista del desarrollo de la cuenca del Pacífico, afirmó ayer que creía que ha llegado la hora de celebrar una conferencia de seguridad y de establecer un área de cooperación en el noreste asiático y en el mar de Japón, una especie de mercado común entre China, la URSS, Japón y las dos Coreas.

Igualmente, Gorbachov reiteró la propuesta que hizo meses atrás el entonces ministro soviético de Asuntos Exteriores, Edvard Shevardnadze, de celebrar una reunión ministerial asiática en septiembre de 1993.

Kaifu reaccionó ayer con bastante frialdad a la idea soviética, aunque sí consideró positiva la iniciativa de desarrollar más la cooperación económica entre los países del continente. Tokio no quiere ni oír hablar de un modelo asiático de la Conferencia de Helsinki, entre otras cosas porque Washington no se halla aún preparado para afrontarlo y porque además piensa que antes del diálogo continental deben ser resueltas individualmente cuestiones regionales concretas conmo son la reunificación coreana, la paz camboyana y el contencioso territorial sobre cuatro de las islas del archipiélago de las Kuriles (Kunashiri, Etorofu, Shikotan y Habomal) ocupadas por la URSS en 1945 y cuya soberanía reclama Japón. China también ha expresado recientemente su aprensión al proyecto de una conferencia de seguridad regional.

El contencioso de las Kuriles, llamadas por los japoneses "territorios del norte", no tiene visos de que se resuelva pronto. Kaifu y Gorbachov, que en la mañana de ayer examinaron la situación internacional en presencia de las dos delegaciones, se reunieron durante dos horas por la tarde a solas, en compañía de los intérpretes y dos ayudantes, para discutir exclusivamente el problema de lo que los soviéticos llaman ahora "definición de fronteras".

Ambas partes acordaron celebrar hoy un nuevo encuentro extraordinario para tratar al menos de lograr un mínimo acuerdo de principio que salve del fracaso la visita de Gorbachov a Japón, la primera que realiza un dirigente del Kremlin.

Un mismo barco

El portavoz presidencial soviético, Vitafl Ignatenko, se negó anoche a dar una valoración del desarrollo de las conversaciones y afirmó que los japoneses deben aceptar que "los problemas no pueden solucionarse de la noche a la mañana".Gorbachov arrancó aplausos de los parlamentarios cuando se refirió en la Dieta a la existencia de los problemas territoriales como un obstáculo que impide que Tokio y Moscú sigan aún hoy, casi medio siglo después de la II Guerra Mundial, sin haber suscrito un tratado de paz.

"No cerramos los ojos a nuestras diferencias, pero hay un proverbio japonés que dice que quienes navegan en un mismo barco pueden encontrar un lenguaje común", manifestó Gorbachov a Kaifu en el banquete que éste le ofreció ayer por la noche, menos de una hora después de que ambos terminaran una reunión sin aparentes progresos.El presidente le dijo por la mañana en un desayuno a la dirigente del partido socialista japonés, Takako Do¡, que la mayoría de los soviéticos se opone a la devolución de las islas y que se sentía obligado como político a respetar esos deseos, pero agregó que tenía pensada alguna idea para desbloquear el contencioso.Algunos interpretaron esa frase como el preludio de una oferta de última hora muy en línea con lo que en otras ocasiones ha hecho el creador de la perestroika.

Fuentes no oficiales japonesas aseguran que Gorbachov no ha presentado hasta ahora ninguna fórmula nueva.

Miedo a una insurrección civil en la URSS

La perestroika es un proceso irreversible, pero existe el peligro de una insurrección civil si el aventurismo y el radicalismo imposibilitan el desarrollo del plan de reformas políticas y económicas propuesto por el Gobierno central, ha manifestado Mijaíl Gorbachov en Tokio. Abrumado por una gravísima situación interna y por las dificultades cada vez mayores de mantenerse al frente de la presidencia de la URSS, el dirigente del Kremlin está pidiendo a voz en grito en Japón ayuda urgente para salvar el proceso.Gorbachov se explayó durante una de las reuniones mantenidas con Kaifu en explicar las penurias que vive su país, dedicó más de la mitad de su discurso en el Parlamento a advertir que el futuro de un nuevo orden internacional depende en buena parte de que la perestroika no se vaya al traste, así lo expuso en un breve encuentro que tuvo con universitarios. Sin embargo, en el mundo económico nipón no hay por ahora demasiado interés en volcarse en ayudar a los soviéticos. Poco se puede hacer en tanto Japón y la URSS no resuelvan el contencioso de las Kuriles, que congela la concesión de préstamos. Gaishi Hiraiwa, presidente de la Keidanren, la poderosa federación de organizaciones económicas del país, le dijo ayer cortésmente al líder del Krerrilin que la solución del problema de las cuatro islas en litigio constituye un prerrequisito para que aumente la asistencia económica y el escaso comercio bilateral. Gorbachov propuso a los empresarios japoneses que participen en proyectos de explotación de materias primas, telecomunicaciones y turismo en Siberia y en la isla de Sajalín. La idea no caló demasiado. El presidente de Sony, Akio Morita, comentó tras el almuerzo con Gorbachov: "Sin duda es un gran vendedor, pero para convencer de la calidad del producto uno no debe hablar tanto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de abril de 1991

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