El hospital de Recklinghausen
Leyendo las cartas al director de su estimado periódico del día 26 de febrero, observo que todas sin excepción condenan la actitud de Estados Unidos en la guerra del golfo Pérsico y procuran comprender, e incluso defender, la posición de Sadam Husein en su lucha contra Norteamérica y sus aliados.A mi juicio, Husein es un dictador sin conciencia y que hubiese sido terrible para la humanidad que él hubiese podido poseer la bomba atómica en un plazo de cuatro o cinco años. En la ciudad de Recklinghausen, situada a unos 80 kilómetros de Düsseldorf, se encuentra el hospital Elisabeth, donde están internados, desde hace varios años, soldados iraníes que sufrieron los efectos del gas mostaza en la guerra contra Irak. Tampoco hay que olvidar que Husein empleó este mortífero gas en marzo de 1988 en la ciudad de Halabja, contra su propia población de origen kurdo, causando más de 5.000 muertos, siendo la mayor parte de ellos mujeres y niños.
Los médicos alemanes e iraníes que trabajan en el mencionado hospital de Reck1inghausen saben que la mayoría de sus pacientes morirán en un plazo de dos a tres años sin poder mitigar los fuertes dolores que padecen.
Pues bien, a pesar de haber cometido Sadam Husein toda clase de crímenes contra la humanidad al usar en diversas ocasiones los gases tabun y mostaza contra poblaciones civiles kurdas y haber invadido en el plazo de 10 años dos países fronterizos como Irán y Kuwait, la mayor parte del pueblo español siente cierta simpatía por el dictador iraquí y se limita a criticar la actuación de EE UU y sus aliados. En mi opinión, esta posición es única en Europa.
Incluso en su propio periódico es interesante observar esta forma de pensar en las crónicas de M. Vázquez Montalbán, en las que se puede leer toda clase de críticas a las Naciones Unidas, especialmente al señor Pérez de Cuéllar.
Sería muy conveniente para el señor Vázquez Montalbán que visitase el mencionado hospital de Recklinghausen. Quizás entonces se le disminuiría su simpatía por Sadam Husein-
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Archivado En
Últimas noticias
2026: el año en que se pone a prueba la democracia
La presión internacional se eleva sobre Israel por la prohibición de 37 ONG en Gaza y Cisjordania
Los nuevos jubilados de 2026 estrenan el cálculo de la pensión que permitirá desechar los dos peores meses de cotización
Urban Sketchers Bogotá: el colectivo de dibujo que ilustra las transformaciones urbanas de la capital colombiana
Lo más visto
- El vestido de Cristina Pedroche en las Campanadas 2025: un traje hecho con sus anteriores estilismos y en recuerdo a las personas con cáncer
- Campanadas 2025, de Pedroche a José Mota: baratas, escasas y recicladas
- Al menos 40 muertos por un incendio en el bar de una estación de esquí en Suiza
- Nuevas reglas de tráfico para 2026: los conductores que no señalicen con la baliza V16 serán multados
- Los cuatro puentes largos que hay en 2026 y el resto de festivos del calendario laboral




























































