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El auge de la novela negra se sosiega

Si a finales de los ochenta coexistían en España alrededor de 15 colecciones de novela negra, en los primeros noventa las cosas se han tranquilizado y la oferta se ha racionalizado. Han desaparecido algunas colecciones (las dos que publicaba Ediciones B, Cosecha Roja y la Biblioteca Ed McBain, y Alfa 7, que se perdió junto con su editorial, Laia); algunas han dejado de publicarse temporalmente, como Destino Suspense, y otras han reducido el número de títulos, como Etiqueta Negra, de Júcar, que sigue ofreciendo novelas interesantes de las nuevas tendencias norteamericanas y europeas. También han aparecido nuevas colecciones, como Black Mask, de Plaza& Janés, que, al igual que la catalana La Cua de Palla, dirige Javier Coma. Black Mask ofrece exclusivamente genuina novela negra norteamericana con títulos inéditos en castellano de escritores de tanto prestigio como James M. Cain, David Goodis o W. R. Burnett. También en catalán se mantiene otra interesante colección, La Negra.Damas del Crimen no es una colección, pero sí una serie específica dentro de Alfaguara Literaturas. Ha arrancado con tres títulos: El rostro velado, de Ruth Rendell, que presenta un nuevo caso del inspector Wexford; Golpe de sangre, de la norteamericana Sara Paretsky, de la que hasta ahora sólo se había traducido Medicina amarga (Debate); y Muerte en la cátedra, de la también norteamericana Amanda Cross.

Planeta continúa con la Serie Carvalho, en la que en breve saldrá una nueva novela del famoso detective de Vázquez Montalbán. También Tusquets tiene su serie, dedicada a la novelista norteamericana Sue Grafton que se ha inventado el Alfabeto del crimen. Otras editoriales que ofrecen títulos del género son Anagrama, que publicará este mes Los cadáveres exquisitos, un libro de relatos de Patricia Highsmith; y Plaza & Janés que sacará también en febrero El peregrino secreto de John le Carré.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de febrero de 1991