Muere en París el poeta egipcio Edmond Jabès

El escritor centró su obra en los temas del exilio y la identidad judía

El poeta Edmond Jabès, nacido en 1912 en El Cairo y afincado en París desde 1956, murió ayer en su casa del Barrio Latino de la capital francesa de un ataque al corazón. Considerado como uno de los más profundos escritores contemporáneos en lengua francesa, entre sus obras se cuentan El libro de las preguntas, El libro de las semejanzas y El libro de los límites. En 1987 recibió en Francia el Gran Premio Nacional de Literatura.

Edmond Jabès es autor de una obra difícil de clasificar, dominada por la meditación filosófica y la introspección. Quizá su obra se encuentra ahora más cercana de España que en otros momentos, porque el pasado octubre el poeta visitó varias ciudades españolas donde leyó sus poemas y otros textos traducidos por José Ángel Valente y José Miguel Ullán y editados en un volumen, patrocinado por la Junta de Andalucía, con el título Encuentros con Edmond Jabès. También acababa de publicarse en la editorial Siruela El libro de las preguntas.Crecido en una familia no religiosa cuyos antepasados vivieron en El Cairo durante varias generaciones, Jabès recibió una educación francesa y comenzó a escribir a edad temprana. Publicó sus primeros libros de poesía en Egipto y Francia.

El desierto

Su creación está dominada por los temas del exilio y la identidad judía. La huída de la estirada colonia europea residente en El Cairo, impelió al poeta hacia otros paisajes, hacia aquellos de mayor contraste, como el paisaje del desierto. "El desierto fue para mí el lugar privilegiado de mi despersonalización", dice en el libro Encuentros con Edmond Jabès, que incluye un apartado autobiográfico. "En El Cairo me sentía prisionero del juego social. Escapaba difícilmente a mi situación. En las proximidades mismas de la ciudad, el desierto representaba para mí una ruptura salvadora. El lugar que el desierto tiene en mis libros no es, pues, una simple metáfora. Con frecuencia me quedaba solo en el desierto cuarenta y ocho horas. No llevaba conmigo libros, sino tan sólo una simple manta. En parejo silencio, la proximidad de la muerte se hace sentir de modo tal que parece dificil poder soportar nada más terrible. Por haber nacido en el desierto, sólo los nómadas pueden resistir una presión de semejante intensidad". Y en otro momento concluía: "Pensar el silencio es, de algún modo, hacerlo audible".Al saber su muerte el Ministro de Cultura francés, Jack Lang, expresó su "viva emoción" y elogió "una de las obras mayores de nuestra literatura", en la que Jabès "supo traducir la pregunta lacerante sobre la libertad y el destino, sobre la escritura y el judaísmo", informa Efe.

Existen traducciones al castellano de sus obras Transparencias del tiempo, con serigrafías de Eusebio Sempere (Marzales, Valladolid, 1977), El libro de las semejanzas (Alfaguara, Madrid, 1984), y El pequeño libro de la subversión fuera de sospecha (Vuelta, México, 1989). Su último libro publicado en francés es Un extranjero con un libro de pequeño formato bajo el brazo. La editorial francesa Gallimard tiene previsto sacar a la venta en la próxima primavera El libro de la hospitalidad, manuscrito que acababa de entregarle Jabès.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 02 de enero de 1991.

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