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Editorial:

Demencia terrorista

EN SU paranoico afán por demostrar que existe -una obsesión que acucia la rampante vida de los grupúsculos terroristas-, el Exército Guerrilleiro do Pobo Galego Ceibe provocó ayer una oleada de atentados en Pontevedra contra bienes de narcotraficantes implicados en el sumario de la llamada Operación Nécora y contra algunas entidades bancarias. Al parecer, los atentados no pretendían esta vez ocasionar víctimas, pero el hecho es que las han producido: tres jóvenes muertos y varias decenas de heridos de diversa consideración en una discoteca de Santiago de Compostela en la que un terrorista había recalado con su mortífera carga en el curso de su acción criminal.La hipótesis sobre la atribución de los atentados a este grupo terrorista no se basa sólo en reivindicaciones telefónicas. Hace tiempo que los estrategas de esta banda, en una actitud mimética con la de ETA, contemplaron la posibilidad de atacar a los narcotraficantes con el indisimulado propósito de utilizar para sus fines la actitud de rechazo mostrada por el pueblo gallego ante esta lacra social. ,

La sociedad gallega debe reaccionar ahora que es tiempo y desenmascarar cuanto antes a quienes sólo son capaces de aportarle muerte y destrucción desde el iluminismo mesiánico, con el pretexto de liberarla de sus carencias y problemas. El firme rechazo de los terroristas, cualquiera que sea la máscara política y social con que se embocen, debe ser hoy más que nunca causa común de todos los gallegos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de octubre de 1990