FIESTAS COLOMBINAS

Autenticidad o ficción

Se torea como se es", dijo alguna vez Juan Belmonte. Es decir, la concepción que del toreo tiene cada diestro es un reflejo de su personalidad. Por ello, lo primero que cabe exigirle es que su que hacer sea auténtico, que sienta lo que hace. Unos lo expresan de una manera y otros de otra: de ahí los diversos estilos. El estilismo sólo es degradante si no es sincero.Litri y Roberto Domínguez son toreros de muy distintos estilos. Miguel, mucho más heterodoxo respecto a los cánones clásicos. Roberto, encuadrado en el llamado toreo clásico. Los dos triunfaron en la segunda de feria. Sin embargo, la actuación de Liri en su primer toro tuvo gran autenticidad. Litri sentía lo que hacía. A unos les gusta más y a otros no les gusta nada, pero nadie podrá tachar aquello de ficticio. Por cierto, dio dos tandas de naturales, toreando muy despacio, gustándose, que causó verdadera sorpresa. Pero incluso, cuando miraba al tendido, y ya no había temple, o cuando de rodillas arrojaba los trastos y se colocaba de espaldas al toro, no estaba traicionando su personalidad torera. Así lo siente y así lo hace.

Muñoz / Manzanares, Domínguez, Litri

Toros de Cayetano Muñoz, de aceptable presentación, nobles en general. José María Manzanares: estocada alargando el brazo (ovación); media (palmas y algunos pitos). Roberto Domínguez: estocada (oreja); estocada (dos orejas). Litri: estocada caída y delantera, rueda de peones (dos orejas); tres pinchazos, descabello (ovación).Domínguez y Litri salieron a hombros. Plaza de la Merced, 2 de agosto. Segunda corrida de feria. Dos tercios de entrada.

Sin hondura

Por contra, el triunfo de Roberto Domínguez en el quinto, premiado también con dos orejas, no fue auténtico. Roberto no siente así el toreo. Su que hacer cuando no estaba en los primeros lugares del escalafón, en incluso la pasada temporada, no era de ese corte. Era mucho más auténtico. Por eso ahora se advierte que Domínguez está continuamente en contradicción consigo miniso.La faena de Huelva dejó mucho que desear en cuanto a hondura y entrega. Hubo mucho de artificioso. En definitiva le faltó sinceridad. Muletazos más o menos vistosos, como cuatro o cinco circulares templados, pero sin sentimiento. Con la espada sí se entregó en el segundo, cobrando una gran estocada. En el quinto fue mejor la colocación que la ejecución.

La faena a segundo puso de relieve que Domínguez busca recursos del toreo moderno, como circulares citando de espaldas, inconcebibles en este torero en otros tiempos. Los naturales carecieron de limpieza y de ajuste. En ninguno de sus dos toros quiso Domínguez torear con el capote como. solía.Litri anduvo decidido y valiente en el sexto, que tenía corta y áspera embestida. Lo mató premiosamente.

A José María Manzanares le tocó en primer lugar un toro bobalicón, al que dio muletazos con la derecha despegados, sin cruzarse. Los naturales carecieron de quietud. Al cuarto lo toreó con la izquierda sin continuidad. El toro iba de un terreno a otro a su merced, hasta que decidió entablerarse. El de Alicante anduvo como ausente de la plaza. No en balde es su año semisabático.

La corrida de Cayetano Muñoz salió muy anejable para los toreros. Una vez más un festejo del monopuyazo y de los dos pares de banderillas. Si seguimos mutilando la corrida, lo que quede de ella será también una pura ficción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 02 de agosto de 1990.

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