Samba para Vinicius de Moraes

Se cumplen 10 años de la muerte de uno de los padres de la música brasileña

El 9 de julio de 1980 fallecía en Río de Janeiro, a los 66 años de edad, Vinicius de Moraes. El poeta, músico y diplomático brasileño estuvo estrechamente vinculado a la bossa nova, y sus discos grabados junto a Toquinho y María Creuza o María Bethânia en La Fusa, un café de Mar del Plata, le hicieron muy popular en España. Para recordar al entrañable Vina, como le llamaban sus amigos, se han celebrado en la ciudad carioca conciertos, exposiciones fotográficas, seminarios sobre su obra literaria y representaciones teatrales. Con la alegría y el desenfado que sin duda hubiese deseado quien dijo: "No tengo miedo a la muerte, lo que siento es saudade de la vida", hoy la calle de Ipanema por la que pasaba aquella chica, con su suave balanceo camino del mar, se llama Vinicius de Moraes.

Marcus Vinicius da Cruz de Melo Moraes, que debía su nombre al personaje principal de Quo Vadis?, la novela favorita de su madre, doña Lidia, había nacido el 19 de octubre de 1913 en una tranquila calle del barrio carloca de Gávea, el mismo donde se apagaría su existencia 66 años más tarde.El que se autodefiniera en el Samba da bêçao como "el blanco más negro del Brasil" siempre se consideró un poeta -"por naturaleza y vocación, desde niño"- pese a ganarse la vida durante 26 años en el cuerpo diplomático. "No sólo me dio un medio de subsistencia sino que además me permitió viajar. Lo que me llevó finalmente a abandonar la carrera fueron todos los prejuicios sociales en los que está envuelta". En realidad no está claro que Vinicius de Moraes se fuera por su propia voluntad. Más bien le habrían echado a causa de sus veleidades bohemias. De cualquier modo, su filosoflia personal era un secreto a voces: "Siempre que sentía que algo comenzaba a oprimirme, enloquecía. Porque creo que la gran lucha, del ser humano es por la felicidad, por la vida".

En la primavera austral de 1956 se estrenó en el Teatro Municipal de Río de Janeiro, con decorados de Oscar Niemeyer, una obra de teatro de Vinicius de Moraes titulada Orfeu da Conceiçao. De la parte musical se iba a encargar un joven pianista que le acababan de presentar en el bar VIllarino y que estaba harto de tocar en garitos nocturnos: Antonio Carlos Jobim. La posterior adaptación cinematográfica a cargo del francés Marcel Camus, Orfeo negro, obtuvo en 1959 la Palma de Oro del Festival de Cannes y el Oscar de Hollywood a la mejor película extranjera. Con Jobim, Vinicius de Moraes crearía la célebre Chica de Ipanema y temas inolvidables como Insensatez, Se todos fossem iguais a você o Eu sei que vou te amar.

El abandono de la diplomacia iba a coincidir con su encuentro con Toquinho. Estarían juntos durante 11 años, más de cien canciones y alrededor de mil recitales. En todas sus actuaciones les acompañaba el whisky, al que Vinicius llegó a calificar como "el mejor amigo del hombre", y del que tuvo que olvidarse a finales de los 70 debido a una salud cada vez más precaria. En la madrugada del miércoles 9 de julio de 1980, tras haber trabajado hasta bien entrada la noche, Vinicius se sintió mal. Cuando la ambulancia se presentó en su domicilio ya era tarde. Pero para el también poeta Ferreira Gullar, "Vinicius de Moraes realizó el sueño de todo poeta: llegar al pueblo sin mediación".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 27 de junio de 1990.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50