Ruido
La Granja y La Frontera formaban el cartel nacional más rockero de estas fiestas de San Isidro. Dos grupos serios, con buenas canciones y una sólida reputación como bandas de directo, dispuestos a dar un buen espectáculo. Sólo un factor externo pudo enturbiar lo que debió convertirse en una fiesta total. Esa circustancia tuvo nombre propio: el sonido.El Pabellón del Real Madrid es un recinto infame para recitales de rock. Tiene una sonoridad horrible y un eco dificil de controlar. Estos factores negativos no justifican que un grupo con la experiencia de La Frontera suene tan mal como lo hizo el pasado miércoles puesto que sólo 24 horas antes, en el mismo lugar y con un equipo similar, Los Secretos habían derrochado nitidez. Las voces no se entendían, la batería producía un martilleo deforme, y la única guitarra que disfrutó de cierta limpieza fue la de Quino Maqueda.
La Granja y La Frontera
Fiestas de San Isidro. Pabellón del Real Madrid. 4.500 personas. Precio: 700 pesetas. Madrid, 16 de mayo.
Afortunadamente, La Frontera y La Granja no son de ese tipo de grupos que se arrugan ante las adversidades. Su público lo sabe, aprecia sus virtudes, ignora sus defectos y responde a la perfección incluso en los momentos más difíciles.


























































