Bush califica de "vital" la relación con la URSS

El presidente de EE UU, George Bush, y el ministro de Asuntos Exteriores de la URSS, Edvard Shevardnadze, discutieron ayer la situación internacional y el amplio abanico de las relaciones entre Washington y Moscú, incluida la próxima cumbre entre ambas superpotencias, en una entrevista de más de dos horas de duración calificada luego por la Casa Blanca de "extensa, cordial y productiva". Según anunció el portavoz presidencial, Martin Fitzwater, después de la reunión, Bush aseguró a Shevardnadze que Estados Unidos consideraba de "una importancia vital" sus relaciones con la Unión Soviética, una declaración evidentemente destinada a forzar una solución pacífica a la cuestión lituana por parte del Kremlin.

Fitzwater puso un interés espe cial en repetir a los periodistas la cita textual de Bush al ministro soviético. Las palabra exactas del presidente norte americano fueron: "Nuestra relación es de una importancia vital, aunque tenemos problemas, como Lituania. Estamos dispuestos a resolver las cuestiones, relativas al control de armamentos y seguir adelante con el proceso. Y, finalmente, somos conscientes de los cambios en Europa y compartimos la convicción de que la estabilidad [europea] es importante".El propio Bush, en un dis curso posterior ante el congreso anual de directores de periódicos norteamericanos, confirmó que la situación en Lituania había constituido "el punto esencial" de su conversación con Shevardnadze.

Las dificultades para alcanzar un acuerdo sobre armas estratégicas de largo alcance (START) en la próxima cumbre, que se celebrará entre los días 30 de mayo y 3 de Junio próximos, fueron puestas de relieve tanto por Fitzwater como por Shevardnadze.

Fiztwater admitió la existencia de "cuestiones técnicas muy difíciles" que todavía no han sido resueltas, "aunque nuestro objetivo sigue siendo, como anunciamos en Malta, la finafización de un tratado que pueda ser firmado en junio". La complejidad de los temas pendientes, añadió el portavoz presidencial, hará precisa probablemente la celebración de "una nueva. reunión a nivel ministerial [entre el secretario de Estado, Lames Baker, y Shevardnadze] previa a la reunión entre Bush y el presidente soviético, Mijail Gorbachov.

Carta de Gorbachov

En el curso de su entrevista Shevarnadze entregó al presidente norteamericano una carta de Gorbachov, que, según Fitzwater y contrariamente a las informaciones que se habían difundido anteriormente, no trataba de Lituana sino sobre las negociaciones de desarme.

El ministro soviético regresó anoche a Moscú sin que ni él ni su anfitrión durante tres días en Washington, Baker, explicaran convincentemente las razones por las que la cumbre entre Bush y el presidente soviético, Mijail Gorbachov, prevista en un principio para la segunda mitad de junio, ha sido adelantada cerca de tres semanas.

La explicación oficial es que el adelanto se debe exclusivamente a los calendarios de ambos presidentes. Pero en Washington nadie duda de que la anticipación se debe a razones de política interna soviética más que a una cuestión de fechas. Según analistas norteamericanos, Gorbachov tiene pendientes en junio y julio dos reuniones claves de los congresos de los partidos comunistas soviético y de la República rusa, donde muchas de sus reformas tienen que ser sancionadas y la cumbre puede servirle para reforzar su posición interior.

Las diferencias entre Washington y Moscú no se circunscriben únicamente a las SALT sino que afectan también a las conversaciones de Viena sobre reducción de armamento convencional en Europa. La Alianza Atlántica y el Pacto de Varsovia siguen sin armonizar sus posturas, entre otras cosas, sobre el número de aviones permitido a cada organización. El desacuerdo en Viena pone en peligro la celebración en noviembre de una cumbre de los 35 países signatarios del Acta de Helsinki.

Ambas partes parecen haber avanzado en el tema de la ubicación de una Alemania unida en el contexto de seguridad europeo. Según Baker, parece haberse producido "un reconocimiento soviético de que la neutralidad de Alemania no es el mejor camino a seguir". Pero, añadió Baker, "los soviéticos han dejado claro que la pertenencia de una Alemania unida a la Alianza Atlántica les presentaba un problerna". "Nosotros, por nuestra parte, hemos dejado también muy claro que Alemania debe permanecer en la Alianza porque eso produce estabilidad [en Europa], que, a fin de cuentas, es lo que perseguimos todo?, dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0006, 06 de abril de 1990.

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