Lejos de Tianamen
El pasado día 8 de noviembre, a la mañana siguiente de que miles de berlineses hubieran osado manifestarse frente al palacio de la República cuando el derrocado Erich Honecker agasajaba a sus invitados en la gran fiesta del 40ª aniversario de la fundación de la República Democrática Alemana (RDA), Sebastian Pflugbell, uno de los líderes del entonces clandestino Nuevo Foro, comentaba a este corresponsal: "Cuando la Prensa internacional se vaya, esto va a ser Tiananmen", refiriéndose a la matanza con que acabó la protesta democrática en China.No fue así. Cayó el muro, el régimen neoestalinista y el proplo Estado; pero pudo haber sido. El comité de ciudadanos de la ciudad de Erfurt, en Turingla, acaba de descubrir una serie de documentos de la desmantelada policía política (Stasi) -datados entre 1987 y octubre de 1989- en los que se detalla un plan muy específico para "enfrentarse a la contrarrevolución", en el que se prevé la instalación de un total de 24 campos de concentración para "enemigos del Estado", entendiendo por tales enemigos a "disidentes de los grupos por la paz, de las Iglesias y ecologistas".
Precisión prusiana
Matthias Büchner, uno de los respon sables del citado comité, explicó al periódico local Thüringer AlIgemeine que los planes eran de "una precisión prusiana", ya que, aseguró, incluían especificaciones como que las personas retenidas en régimen de aislamiento podrían llevar consigo un par de calcetines, dos toallas, dos pañuelos, dos mudas de ropa interior, hilo y aguja, cepillo y pasta de dientes, betún y paños higiénicos para las mujeres".
Los campos de concentración iban a ser instalados en edificios públicos, como "casas de cultura, cooperativas agrícolas, pabellones de deportes y campos de vacaciones para niños".
Según dicho periódico, la policía local di sponía de una lista de 2.600 nombres que debían ser internados "inmediatamente", además de los que posteriormente fueran detenidos durante la represión.
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