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La Serena, la mayor bolsa de agua de España

Su capacidad de 3,2 billones de litros podrá convertir a Extremadura en la huerta de Europa

El embalse de La Serena, en Badajoz, inaugurado por los Reyes el pasado 2 de febrero, se ha convertido en el mayor de España y el segundo de Europa. Es capaz de embalsar 3,2 billones de litros, cantidad que sumergiría una ciudad entera como Madrid, de la que sólo sobresaldrían los edificios de más de ocho pisos, o como para inundar más de media España, o como para dar debeber durante 39 años a Extremadura. La presa ha costado 13.000 millones, las expropiaciones, casi otro tanto, y la futura red de riego, aún más. Todo esto para convertir a Extremadura en la huerta de Europa.

La construcción del embalse de La Serena apenas ocupa un nuevo sitio en el mapa al levantarse sobre gran parte del embalse del Zújar. Éste ha quedado reducido a la presa y a la gran bolsa de agua próxima a la misma. Porque poco más allá ha quedado cercenado con un muro de 600 metros de largo por 95 de alto aprovechando unas colinas que lo encajonaban. Allí es donde empieza el embalse de La Serena, que, además de recoger el originario vaso del Zújar, se extiende hasta penetrar en las provincias de Ciudad Real y Córdoba, con un perímetro en la cota máxima de 530 kilómetros.Esta obra se ha conseguido aumentando la profundidad que tenía el embalse del Zújar en el punto donde se ha levantado la presa de La Serena. Antes había allí 53 metros. Ahora, por la parte de atrás de la presa, ya hay 60, y puede llegar hasta los 87 metros de profundidad cuando embalse toda el agua posible, lo que extenderá la superficie líquida por 13.000 hectáreas. Sólo un embalse en Grecia superará en capacidad al de La Serena dentro del continente.

De obra faraónica nadie quiere oír hablar. Y mucho menos, franquista. El ministro de Obras Públicas, Javier Sáenz Cosculluela, lo dejó bien claro ante los Reyes el día de la inauguración "Hubo una época llamada en alguna ocasión, y muy impropiamente, la era de los pantanos, en que se atribuyó la creación de esta clase de obras a un determinado régimen político".

Los ingenieros de la obra también rechazan cualquier comparación con el pasado. José Ángel Rodríguez y Juan Rafael Caballero recuerdan que lo del Plan Badajoz no fue una iniciativa de Franco: "La evolución del plan es de la República, y la primera piedra del embalse de Cijara la puso Indalecio Prieto". Ambos ingenieros consideran La Serena como su hijo predilecto. Han levantado muchos embalses, pero como este ninguno: "El proyecto en equipo de cinco grandes empresas, todas españolas, no era fácil y el resultado ha sido un trabajo modélico". En cuanto se desmonte la obra, los dos dejarán las tierras donde han vivido cinco años para irse no saben dónde. Residen oficialmente en Madrid, pero Caballero, por ejemplo, hace 25 años que no pisa su casa. Siempre de obra en obra, incluso en América o Asia.

Junto a ellos han trabajado 360 empleados en una obra de gran complejidad, porque, dice José Angel Rodríguez, "hubo que levantar una presa sin vaciar completamente el embalse del Zújar para seguir garantizando el regadío, por lo que se levantaron dos muros más, aparte del principal, que ahora han quedado sumergidos". Los trabajos, que duraron cinco años, no se ciñeron a la construcción de la presa. Muchos kilómetros más allá, aguas arriba, se levantaba una nueva red de carreteras con siete viaductos para seguir permitiendo la comunicación entre el norte y el sur del embalse en una planillanura cortada por la erosión del Zújar donde la desforestación es total y los pueblos llegan a distar entre sí 50 kilómetros.

Los 'aguadólares'

El nuevo embalse no ha querido perjudicar a nadie. Tampoco ha sido noticia, porque no ha sumergido ningún pueblo. Va a aprovechar simplemente un agua que se perdía Y cuyo coste de cinco pesetas el metro cúbico va a amortizar rápidamente la construcción de la presa, comentan los ingenieros. Ha nacido para convertir a Extremadura en la "huerta de Europa", dice José Luna, presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, porque va a suponer el regadío de 50.000 nuevas hectáreas de tierra. También garantizará los regadíos ya existentes, que en 1983 se perdieron por la sequía al ser insuficiente el agua del embalse del Zújar, y proporcionará energía eléctrica. Pero la zona de nuevo regadío tardará en llegar a través del proyectado canal de Los Barros. La presa está hecha; ahora falta explotarla. El plan previsto es que en el plazo de 5 a 20 años las tierras de secano de 14 municipios sean de regadío. La Administración ha apostado por Extremadura. Según José Luna, porque "la tierra es inmejorable y el clima, excelente. Aquí se va a descubrir lo que son los aguadólares".

Voces discordantes

Las voces discordantes de La Serena salen de Peñalsordo, un pueblo de 2.100 habitantes que siempre veía el Zújar a dos kilómetros y ahora contempla como su valle se inunda hasta que llegue el agua a las tapias del cementerio. "Las 630 familias afectadas no han recibido ni un duro y ya hace dos meses que dejaron sus tierras porque el agua comenzo a subir", denuncia el alcalde Jacinto Sánchez.El presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana dice que las expropiaciones son lentas porque hay ofertas y contraofertas, pero que han sido cursados 14 expedientes que aceptaron las indemnizaciones. Y muestra uno que pagará 5,9 millones por 1,88 hectáreas.

Pero el alcalde mantiene que lo que les quieren pagar es una media de 1,5 millones por hectárea de regadío y 350.000 por la de secano y que eso es muy poco. Ya todos andan buscando nuevas fuentes de ingresos, que se orientan, según Jacinto Sánchez, hacia la hostelería: "Peñalsordo va a ser un nudo importante de comunicaciones y habrá que mejorar el sector de servicios".

En Almendralejo, en cambio, se frotan las manos con el embalse. El alcalde, Juan José García, dice que esperan el agua para levantar industrias agroalimentarias: "Conseguir regadíos es nuestra reivindicación prioritaria". En Don Benito también desean una nueva avenida. "El agua trajo la riqueza al pueblo", dice el alcalde José Luis Viñuela, "y si ahora recibimos más para la zona sur, bienvenida sea".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de marzo de 1990

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