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CARTAS AL DIRECTOR

Flamenco y catalán

He leído con mucho interés su artículo sobre los problemas del catalán en nuestros días. Nosotros, flamencos (mayoritarios en un país dominado desde muchos años por el francés) sabemos muy bien lo que significa convivir con otra lengua y luchar para salvar la suya.Hace 50 años apenas existía nuestra lengua en Bélgica. Fue la lengua de pescadores y campesinos. Ahora la vida pública en Flandes se hace únicamente en flamenco (o en holandés, como se llama nuestro idioma en el mundo, porque se habla también en Holanda).El bilingüismo no existe en Flandes porque es un espejismo. Dos lenguas (dos culturas) no pueden convivir en un territorio. Es que una de ellas -con el tiempo- va a dominar a la otra.

Me sorprende cada vez más la penetración del castellano en las comunidades autónomas: carteleras y enseñas en español, diarios, revistas; mucha gente habla el castellano en la calle, se comprende el castellano, se escucha la música española en la radio, y sobre todo a muchos les gusta más leer obras de la literatura internacional en castellano que en catalán o euskera. Sí existe el bilíngüismo en España y, en otras palabras, sólo sobrevivirá el castellano.

Nosotros hace muchos años -a disgusto de nuestros compatriotas francófonos- hemos tomado otro camino, es decir el camino del unilingüismo. Como sabe todo el mundo, tenemos muchos problemas con los francófonos belgas porque ellos no pueden aceptar esa situación: ahora hay menos flamencos que saben (y a veces quieren) hablar y comprender el francés, el francés aún significa poco en Flandes, no se escuchan las emisoras francesas, poca gente mira la televisión francesa, sólo se leen sus escritores en traducción neerlandesa y crece el uso del inglés. En la calle no se ve nada en francés.

Hemos ganado la autodeterminación dentro de la estructura de nuestro país sin guerras, sin bombas, sin muertos, pero por medio de nuestra convicción de que una lengua pueda sobrevivir basándose en su propia cultura. Hemos luchado por nuestra cultura, como lo hacen también los demás, y estamos ganando la batalla en el Parlamento con medios legítimos.

Creo que los españoles necesitan tomar la misma dirección si quieren convivir en la Península. Quiere decir que el pueblo castellano respeta los deseos de los otros y que ellos siguen defendiendo su individualidad, es decir, su propia cultura en su propio idioma con gran firmeza, y sobre todo con medios legítimos; si no no habrá catalán u otra lengua autónoma en el siglo siguiente.-

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de marzo de 1990