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Lituania, entre la retirada y la secesión

Decididos a conseguir su independencia, un total de: 300.000 lituanos -número equivalente al de deportados a Siberia por la Unión Soviética después de 1940- se congregaron en la plaza de la Catedral de Vi1nius el mes pasado en una manifestación pacífica.Fueron allí por una. sola razón: demostrar su apoyo al restablecimiento de un Estado lituano independiente.

Lamentablemente, Occidente tiende a interpretar las intenciones del pueblo lituano en los mismos términos que Moscú. Por ejemplo, los lituanos hablan de libertad e independencia; Occidente tacha a nuestro movimiento democrático (le nacionalista y separatista, al igual que hace Moscú.

Pero el lituano de la calle se pregunta cómo puede producirse una secesión cuando por nuestra parte nunca hubo una unión ni tuvimos nunca intenciones de que la hubiera. Lituania era un país independiente que en su día fue ocupado como consecuencia de un acuerdo diplomático moralmente insultante: el pacto entre alemanes y soviéticos de agosto de 1939. Esto difícilmente legitima la condición actual de Lituania y no justifica la insistencia de Moscú en que sea la Unión Soviética quien decida el futuro político de Lituania.

¿Es que Gorbachov tiene prevista una nueva ley de secesión para dar una respuesta a las repúblicas acerca de la desunión soviética? Creemos que no. Más bien tememos que va a ser otra deficiente ley en la línea de la más pura tradición soviética (una solución genérica para un problema específico: una unión antinatural e ¡legítima).

El caso de la independencia de Lituania es bastante más significativo que el de otras repúblicas soviéticas. Una ley de divorcio no podría aplicarse en los Estados del Báltico debido a que su incorporación a la Unión Soviética en 1940 fue forzosa. Muchas de las potencias occidentales nunca han reconocido la ilegalidad de esa anexión.

Confirmando este sólido argumento histórico para la independencia báltica, el presidente francés, François Mitterrand, comentó tras su encuentro con Gorbachov en Kiev a finales del pasado año que deben hacerse distinciones entre las diferentes repúblicas de la Unión Soviética, algunas de las cuales fueron naciones independientes en el pasado, pero "en un pasado muy lejano en la mayoría de los casos". No es en absoluto lejano -la época de Stalin- en el caso de los países bálticos.

A nuestro entender, tenemos derecho a decidir nuestro futuro destino como nación, y queremos hacerlo por una vía política no violenta. Queremos establecer una negociación directa con Moscú; el proceso ya está en marcha, aunque nuestro interlocutor, Gorbachov, se muestra algo reacio. Esto, ya de por sí, es un signo esperanzador.

En su sueño de una nueva y mejorada Unión Soviética, el régimen soviético aboga por una "federación" en lugar de una "unión", recurriendo a los principios norteamericanos de la soberanía federal: la ley federal como ley suprema del país.

Algunos comparan la lucha de Gorbachov para salvar al imperio soviético con la de Abraham Líncoln contra la secesión. La gran diferencia radica en que Lituania no está intentando salvaguardar la esclavitud, sino escapar de ella. No pretende conseguir su independencia, sino restablecerla. No quiere la secesión, sino la retirada de una fuerza militar y política ilegítima.

El sentimiento nacionalista en Lituania es muy fuerte en la actualidad. Durante siglos hemos sido dominados por nuestros codiciosos vecinos. Antes de los soviéticos eran los zares polacos o alemanes. Los acontecimientos que últimamente se han producido en la Unión Soviética y en los países del Este ayudan considerablemente a nuestras perspectivas de independencia.

Ahora tenemos la oportunidad de recobrar nuestra situación de nación independiente. Lo necesitamos para nuestra supervivencia cultural, política y económica.

El pasado 7 de febrero, el Parlamento lituano aprobó una resolución que declaraba "¡legal y no válida" nuestra anexión en 1940 a la Unión Soviética. Las elecciones para el Parlamento lituano previstas para el próximo 24 de febrero nos traerán nuevas fuerzas aún más decididas a entrar en negociaciones con Moscú para conseguir la independencia.

Los Sajudis participarán en estas elecciones con el siguiente eslogan: "Para el renacimiento de Lituania: independencia. Para la Lituania independiente, democracia. Para la Lituania democrática, una vida digna. Democracia, independencia y prosperidad: términos inseparables".

Por primera vez desde que fuimos incorporados a la Unión Soviética, candidatos de los recientemente legalizados partidos de la oposición -Partido Socialdemócrata, Partido Democrático, Partido Verde y Partido Democristiano- irán a las elecciones bajo el estandarte de los Sajudis. Mientras Moscú no ha hecho más que empezar a discutir el concepto de un sistema pluripartidista para la Unión Soviética, en Lituania esto ya es una realidad.

El pasado mes de marzo, los Sajudis consiguieron vencer en Lituania en 36 de los 42 distritos existentes. Esperamos ganar también el día 24, aunque esta campaña electoral promete ser más reñida, porque el Partido Comunista de Lituania ha ganado de repente mucha popularidad.

Para recuperar una autoridad que se había debilitado bajo la presión de los Sajudis, el Partido Comunista de Lituania adoptó una nueva imagen afirmando desafiante su independencia del partido central de Moscú y adoptando una ideología política en la línea de la doctrina socialista.

La ideología política de los Sajudis se diferencia de la del partido comunista en que mientras el primero aboga por una independencia política total de relaciones diplomáticas con Moscú de igual a igual, los comunistas hablan de una soberanía lituana en el marco de la Unión Soviética. Los Sajudis quieren que se produzca la ruptura con Moscú en un futuro próximo; los comunistas prefieren un prolongado período de transición.

El programa de los Sajudis incluye una economía de Ubre mercado, la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, sindicatos libres y privatización de las fincas. Entre las prioridades políticas destacan las negociaciones lituano-soviéticas para determinar un plazo para la retirada de las tropas que ahora se encuentran en suelo lituano, la creación de una zona no nuclear en los Estados del Báltico y una rápida eliminación del armamento nuclear existente en el territorio. En nuestro programa, la neutralidad es la base de nuestra política exterior.

Los Sajudis mantienen que cualquier acción por parte del Ejército soviético para obstruir o minar el trabajo de los poderes legislativo y ejecutivo lituanos será interpretada como otra agresión, como una continuación de lo que lleva ocurriendo desde 1940. Esperamos que las democracias occidentales apoyen decididamente esta posición.

es diputado por Lituania en el Congreso soviético.Copyright 1990, New Perspective Quarterly. Distribuido por Los Ángeles Times Syndicate.

Traducción: Lorena Catalina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 18 de febrero de 1990.

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