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La Comunidad Europea prepara planes de ajuste económico para 69 países del Tercer Mundo

La Comisión Europea, órgano ejecutivo de la CE, elaborará con los 69 países integrados en la Convención de Lomé planes de ajuste económico. El objetivo, según el comisario Manuel Marín, responsable de la política de desarrollo, "es ejercer un papel moderador ante el Fondo Monetario Internacional [FMI] de forma que las medidas de ajuste no pongan en peligro la estabilidad política de los Estados". La Comunidad contribuirá a los procesos de saneamiento con un fondo especial de más de 150.000 millones de pesetas.

Marín ha mantenido contactos con los responsables de la banca mundial y del FMI. A finales de febrero viajará a Washington para negociar con el director ejecutivo del FMI, Michel Camdessus, la flexibilidad que la CE quiere introducir en los programas de saneamiento de los 68 países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP) integrados en la Convención de Lomé. La República Dominicana y Haití figuran como nuevos miembros y a ellos se unirá, a partir de abril, Namibia, una vez adquirida la independencia. "La Comunidad", afirma Marín, "defiende dos elementos que la separan de las rígidas medidas de ajuste recetadas por el Fondo". "No queremos dejar de lado la dimensión social de las medidas.

Los planes de ajuste se realizarán desde febrero a noviembre en colaboración con los Gobiernos implicados. El proyecto incluye la readaptación de los programas de los 32 países ACP que ya están en procesos de reajuste estructural.

La CE asume esta iniciativa, basada en el nuevo Fondo Europeo de Desarrollo aprobado para estos países dentro de la cuarta Convención de Lomé. Dentro del total de 1,58 billones de pesetas de ayudas para cinco años se incluye un fondo de ajuste estructural dotado con más de 150.000 millones de pesetas. Se trata, según Marín, del "primer acuerdo Norte-Sur de alcance estructural".

La CE se siente legitimada a introducucir el elemento macroeconómico en su política de cooperación, ya que ella sola concede la mitad de los créditos mundiales para el Tercer Mundo.

La política de ajuste es el único recurso válido para el desarrollo de estos países. Las materias primas que producen los ACP han perdido entre el 30% y el 50% de su precio, y la dependencia de los países ricos para su suministro es un mito, pues sólo representan el 5% del comercio mundial. El comercio con la CE está liberalizado hasta un 95%, con lo que sólo les queda el desarrollo industrial y la transformación de los productos de base para obtener más valor añadido.

La Comunidad ha incluido en el acuerdo la posibilidad de importar mercancías con un mínimo del 50% de valor incorporado en el país ACP como vía para impulsar los intercambios gracias a la flexibilidad de esta regla de origen. El acuerdo para ayudar a reducir el endeudamiento tiene escasa incidencia, dado que la Comunidad sólo es acreedora del 1,2% de la deuda exterior de estos países. En este caso, asegura Marín, "aunque es un problema clave para el saneamiento, la dificultad es organizar cómo la deuda no se va a pagar nunca si se quiere que tengan acceso a un cierto desarrollo".

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