Abdicación
LA DECISIÓN de una comisión del Senado de Colombia de proponer al pleno de la Cámara que someta a referéndum la extradición de sus n arcotrafic antes puede constituir el primer paso hacia una abdicación del Estado ante la sangrienta guerra declarada por una banda de delincuentes contra las instituciones y contra la sociedad colombiana en general. No sorprende que el gesto -apropiadamente bautizado como la narcopropuesta- haya sido públicamente aplaudido por sus sujetos pasivos, los extraditables miembros de los cárteles de la droga. Enfrentados con él, los líderes de los principales partidos políticos colombianos, el liberal Turbay Ayala y el conservador Pastrana, han dimitido; es una decisión que les honra y que, probablemente, pone gravemente en peligro sus vidas.El referéndum va a constituir, en realidad, un plebiscito para que el pueblo colombiano, aterrorizado por una pandilla de asesinos, legimite con su voto la lucha emprendida por los traficantes de drogas contra el poder legítimo, la democracia y la libertad. Cuando se considera que el conjunto de los narcotraficantes colombianos le-tiene formalmente declarada la guerra al Gobierno hasta tanto no anule la medida de la extradición, la convocatoria de una consulta popular, nada menos que para dentro de 10 meses, augura un baño de sangre inacabable. Es conocido que los integrantes del cártel de Medellín prefieren la siembra de bombas al reparto de pasquines como método de propaganda electoral. A ese paso, el 30 de septiembre de 1990 quedarán pocos colombianos para votar. Un Estado de derecho no puede rendirse incondicionalmente al dictado del crimen. Y aunque es cierto que pocos son los Estados que entregan a sus propios ciudadanos a la justicia de otros, las inistituciones democráticas no pueden traspasar sus responsabilidades en una decisión de tal calibre a un pueblo rehén de la violencia criminal.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Archivado En
Últimas noticias
La cabalgata de Alcoi, la más antigua de España, resiste frente a la borrasca ‘Francis’
La Fundación Princesa de Asturias denuncia perfiles falsos en redes sociales que “usurpan la identidad” de Leonor para estafar
El traslado de Nicolás Maduro al tribunal federal de Nueva York, en imágenes
Cataluña detecta otros 18 jabalíes con peste porcina africana y eleva a 47 los afectados por el brote
Lo más visto
- Así le hemos contado las noticias de Venezuela tras la detención de Maduro este 4 de enero de 2026
- El ataque de Estados Unidos a Venezuela amenaza con provocar una nueva subida del precio del petróleo
- Un juez de 92 años nombrado por Clinton se encargará del juicio a Maduro en Nueva York
- Un topo en el corazón del régimen: un agente de la CIA en el Gobierno fue clave para capturar a Maduro
- Delcy Rodríguez tiene vetada la entrada a la UE “por violaciones graves de los derechos humanos”




























































