LA SANIDAD PÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

El consejero de Sanidad reconoce que existen deficiencias en los hospitales

La idea de una sanidad vasca avanzada parece desvanecerse al contacto con la asistencia hospitalaria, sin entrar en áreas netamente deficitarias, como la psiquiatría a la tercera edad. El propio consejero, José Manuel Freíre, admite que "los hospitales son otra cosa", y cita como un hecho lacerante a las 200 personas que esperan ser operadas de cataratas. Todo el mundo parece de acuerdo en destacar que el desánimo se ha instalado entre los médicos de la sanidad pública y en denunciar la "descapitalización" y la pérdida de operatividad de buena parte del aparataje de los hospitales vascos.

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Medidas intangibles

Más aún, las asociaciones profesionales médicas suman a sus agravios profesionales y laborales la constatación de un cierto retroceso en la docencia-y en la investigación. "No hay promoción ni incentívos, estamos abrumados por el trabajo diarío y en una situación tercermundista. En el hospital de Cruces hay habitaciones cor. seis camas. Cada vez asistimos menos a los congresos, nos falta la tecnología purir.a que sí tienen las clínicas privadas", asegura un portavoz de la Asociación de Facultativos de Hospitales de Euskadí. "No contamos para nada, y mucha gente se está marchando a la privada", sostiene este: representante.Ángel Calvo, diputado de Eusko Alkartasura, subraya ígualmente la falta de investigación y de reconversión continuada, y afirma que la política sanitaria vasca adolece de falta de profesionalización en la gestión y de exceso de politización. "Posiblemente estaremos en mejor situación que en otros puntos del Estado, pero lo que nos interesa", dice, "es mirar a Europa".

Según Pablo Ruiz de Gordejuela, diputado de Euskadiko Ezkerra, más de un tercio del aparataje y de los equipos sanitarios tienen una antigüedad superior a los ocho años, con un alto índice de obsolescencia, mientras las privadas cuentan en equipo de resonancia magnetica nuclear, litotritor renal y otros aparatos de "último grito" tecnológico.

Tras señalar que sería injusto negar los avaríces producldos, afirma que el proceso de reforma sanitaria "está ralentizado", y subraya que es necesarío ampliar el presupuesto "que ha crecido sólo un 12%, frente, al 22% del lnsalud"- y llegar a un consenso general para que la sanidad vasca pueda homologarse con la del resto de Europa.

A su juicio, es incomprensible que el hospital alavés de Txagorritxu, que cuenta con un presupuesto de 6.000 millones de pesetas, no disponga de un equipo de gestión técnica. Al igual que las asociaciones de médicos, Matías Lozano, responsable de CC OO, se lamenta de la ruptura de la comunica ción con los sindicatos y critica la privatización de los servicios de lavandería, -mantenimiento, basuras, etcétera.

Cierta hostilidad

Pese a todo, José Manuel Frelre subraya que los profesionales de la medicina no deben albergar incertidumbre alguna sobre el futuro de la sanidad públIca, tras admitir que hay médicos que perciben cierta hostilidad en la Administración" y que viven con angustia la de sc apitaliz ación registrada en algunos equipos. El consejero dice incluso que es imposible cambiar la medicina sin la colaboración de los profesionales, y eso sí, eleva a la categoría de principio la necesidad de operar estrictamente dentro de los límites del presupuesto disponible. "La previsión y el control del gasto sanitario", afirma, "constituyen un imperativo esencial para la viabilidad políticaa largo plazo de un sistema de servicios públicos".

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