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Las reservas de divisas descendieron en 230 millones de dólares en noviembre

Las reservas de divisas volvieron a descender en el pasado mes de noviembre, según los datos del Banco de España, en 230,6 millones de dólares, hasta situarse en 45.079,4 millones de dólares. La reducción, que se produce por segundo mes consecutivo, es bastante menor que la registrada en octubre y puede ser una corrección a la fuerte baja registrada en octubre. Los problemas del tipo de cambio de la peseta, sin embargo, no parecen haber desaparecido, y la revista The Economist prevé para 1990 una depreciación de la peseta hasta que se coloque en torno a las 68 pesetas por marco.

Los problemas de mantenimiento del tipo de cambio de la peseta durante el pasado mes de noviembre parece que fueron menores que los registrados durante el mes de octubre, a la luz de las cifras de reservas de divisas hechas públicas ayer por las autoridades monetarias. Frente a un descenso de las divisas de 1.443 millones de dólares en octubre, los datos de noviembre muestran un descenso de 230 millones de dólares.Esta menor caída del nivel de divisas puede deberse a un menor déficit de la balanza de pagos por cuenta corriente -habida cuenta del fuerte crecimiento de las exportaciones durante ese mes- y a que se haya frenado la salida al exterior de capitales a corto plazo en busca de mayor rentabilidad de la que ofrecen los activos españoles.

A pesar del dato de noviembre, los expertos de la revista The Economist prevén que el Gobierno español se "concentrará" durante el próximo año en devaluar la peseta para hacer que las exportaciones españolas sean más competitivas en los mercados internacionales a partir de que la tasa de inflación descienda desde el 6,8% previsto para este año hasta un 5,5% en 1990. El crecimiento de la economía española para el próximo ejercicio será, según la revista, del 3,8% frente al 4,6% de este año. Los expertos británicos apuestan por que las medidas de enfriamiento adoptadas por el Gobierno a lo largo de este año darán resultados suficientes en 1990.

Sin embargo, las expectativas de depreciación de la peseta, hasta un límite que prácticamente obligaría a revisar la paridad central de la divisa española dentro del Sistema Monetario Europeo, no se corresponden en exceso con las medidas de la Administración española, que considera un elemento importante, a la hora de controlar las tensiones inflacionistas, mantener una paridad de la peseta relativamente alta para reducir en parte la inflación importada.

En todo caso, la evolución futura del tipo de cambio de la moneda española dependerá de lo que ocurra en el mes que aún falta para terminar el año y en los primeros meses del próximo ejercicio. Las medidas restrictivas adoptadas el pasado mes de julio han empezado a dar resultados, según afirmó el presidente del Gobierno en funciones, Felipe González, en el debate de investidura, pero ello no significa que la situación se pueda dar por controlada.

Los indicadores que muestran que el ritmo de crecimiento de la economía española puede estar desacelerándose se refieren sólo a las magnitudes monetarias, mientras que los indicadores reales lo más que señalan es un mantenimiento del ritmo de crecimiento del producto interior bruto, pero con posibles modificaciones sustanciales a la hora de establecer en qué tipo de actividad se está produciendo dicha desaceleración.

Pero los problemas, según diversos expertos, no se refieren tanto a sí se está produciendo o no la desaceleración en el crecimiento económico como a las garantías de que el proceso se mantenga en los primeros meses del próximo año.

Existen datos objetivos que avalan la certeza de que sí se mantendrá dicha ralentización. La primera de ellas es la prórroga automática de los actuales presupuestos generales del Estado, con las revisiones que se consideren necesarias, que, en cualquier caso, reducirán el ritmo de crecimiento del gasto público al menos hasta que se aprueben las nuevas cuentas del Estado.

Revisión salarial

A cambio, los aspectos que más preocupan se refieren a la revisión salarial que tendrá lugar en los primeros meses del año próximo como consecuencia de la desviación del objetivo de inflación para 1989 y la tendencia al mayor consumo privado, que se ha trasladado desde los últimos meses de este año -cuando se produce la devolución de la parte pagada en exceso por el impuesto sobre la renta de las personas físicas- hasta los primeros del próximo ejercicio por los problemas derivados de la liquidación del impuesto.Ello puede echar por tierra, como así se considera en algunos medios, el proceso de reacomodación del ritmo de crecimiento de la economía española, que se está traduciendo en estos meses en un descenso del consumo privado, un mantenimiento de la actividad en la construcción y en el consumo público y una cierta desaceleración en la formación bruta de capital.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de diciembre de 1989

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