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CARTAS AL DIRECTOR

Berlín

La mayoría de nosotros somos niños. Y seguiremos en la infancia social y Política toda la vida. Pero tenemos la suerte de que nuestros papás lo saben todo. Recuerdo cuando mis papás mandaron construir un muro en la ciudad. Cuando preguntábamos para qué era, nos miraban de soslayo y nos daban dos cariñosas palmaditas en la mejilla: "Seguid jugando y no os preocupéis de cosas de mayores".Ahora que han pasado algunos años, sé que todavía soy un niño. Lo sé porque al preguntar por qué están derribando el muro, me dicen: "Ahora podéis ir a jugar con vuestros amigos del otro lado". Y no nos dan más explicaciones.

Pero ellos lo hacen todo por nuestro bien. Ellos se preocupan mucho por nuestro futuro: para que la mayoría no tengamos que pensar nunca en por qué las cosas son de tal manera, y sólo unos pocos, los más listos y altruistas, se harán mayores y se encargarán de continuar con la difícil tarea de protegernos.

Ahora podemos jugar con todos los amiguetes de la ciudad, y eso es lo único que nos tiene que importar. Si hasta ahora no liemos podido, por algo debe ser. Nuestros papás no hacen las cosas sin unos buenos motivos, y yo estoy seguro de que ellos entienden que ha sido necesaria esa pared-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de noviembre de 1989