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LA MUERTE DE DOLORES IBÁRRURI

El partido comunista dejara vacante su presidencia

Pasionaria murió aferrada a la vida. Quienes la pasada semana la visitaron en el hospital Ramón y Cajal, como el veterano dirigente Simón Sánchez Montero, recordaban ayer con asombro la fuerza con que les retenía las manos. El pasado viernes, en uno de sus últimos momentos de lucidez, pidió un libro -que no llegó a leer- a su inseparable compañera, Irene Falcón, según ha relatado ésta. Sus últimas palabras fueron para pronunciar el nombre de su hija Amaya. Para simbolizar el vacío que deja en el Partido Comunista de España (PCE), su cargo de presidenta quedará vacante y será suprimido en el futuro. Ésa era ayer la intención de Julio Anguita, secretario general del partido.Dolores Ibárruri falleció sin poder celebrar el éxito electoral de Izquierda Unida (IU), la coalición promovida por el PCE que en los pasados comicios legislativos ascendió de siete a 18 diputados. Apenas fue consciente del buen resultado. El día que, a la vista de cierta mejoría en su estado, le anunciaron que IU había ganado casi un millón de votos respecto a 1986 sólo pudo exclamar un "¡qué bien!".

Aunque mantuvo el conocimiento y habló con sus inmediatos casi hasta el último momento, la conversación con ella estaba reducida a comentarios domésticos, por prescripción de los médicos.

Nadie le quiso contar que el Partido Comunista de Hungría se ha reconvertido en socialdemócrata y que el Gobierno de la República Democrática Alemana ha abierto sus fronteras con la RFA ante la presión popular para poder abandonar libremente el país.

Desbordada por la admiración, Irene Falcón decía ayer que "Dolores nunca ha sido dogmática, siempre ha mirado al futuro. Defendía que había que abandonar lo que no servía. Si de algo se ha quedado con ganas sería de participar en esta nueva etapa que está pasando el mundo", aventuró.

Sus más allegados confiaban en que Pasionaria remontara también esta crisis de salud. "Iba a cumplir 94 años el mes que viene. Estaba muy agotada fisicamente, pero teníamos confianza en que superara el bache. En su juventud forjó la salud lavando muchos baldes de ropa. Se pueden contar las veces que ha estado enferma".

Cuarenta y ocho horas antes de fallecer le dijo a su inseparable compañera de convivencia: "Irene, vamos a trabajar un poco".

-"¿Qué quieres?"

-"Tráeme un libro", recordaba Falcón que le había dicho Dolores.

El domingo, Pasionaria permaneció cerca de cuatro horas sentada en su habitación del hospital Ramón y Cajal, donde se encontraba desde que el pasado día 7 sufrió una recaída en la neumonía aspiratoria. "Yo me ausenté un momento para ir a la inauguración de un centro de asistencia social en Arganda que lleva el nombre Dolores Ibárruri", relató ayer su hija Amaya. "Al regresar la encontré tranquila, quizá con la respiración un poco acelerada. Me dijeron que había estado repitiendo mi nombre". "Cuando la acostamos después de estar sentada se produjo una reacción un poco rara", recordó Amaya. "Yo la tomé el pulso y noté que se le había ido. Así se fue...".

A su lado estaban Irene Falcón y los dirigentes del PCE Francisco Frutos, José María Coronas y Juan Berga. Poco después llegó su nieta Lolita, nacida en Moscú en 1959 y residente en España desde 1977; Julio Anguita, Francisco Romero Marín, Marcelino Camacho y otros veteranos militantes.

Amaya afirmaba ayer emocionada que su madre, "a pesar de que ha muerto, se ha hecho inmortal. El mejor recuerdo es seguir la lucha que ella comenzó hace 70 años", proclamó la hija de Pasionaria. El PCE hizo pública una declaración institucional leída por Julio Anguita, vestido con traje oscuro y corbata negra, ante los medios de comunicación. "Dolores, mujer rigurosa, firme pero también flexible ( ... ). Nunca se doblegó ( ... ). Dolores: tu voz de energía y firmeza cuando era momento y tu voz cálida y de caricia en la amistad y el hermanamiento nos dejan".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de noviembre de 1989

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