Candidez
En 30 años han ocurrido muchas cosas; una de ellas, que se ha perdido una cierta candidez que presidió el teatro, y cuyo mejor representante fue Miura en su segunda vida de autor, cuando se dedicó a los estrenos comerciales. La reposición de Maribel y la extraña familia (1959) fue acogida con un entusiasmo de vuelta: el del cariñoso regocijo que produce aquella candidez más el valor permanente de algunas frases, de algún humor evasivo.Emilio Hernández la dirigió con soltura a un reparto muy bien elegido, en el que los aplausos se dedicaron especialmente a Aurora Redondo, como un segundo homenaje -el primero, para Miguel Mihura-, por la fuerza, la vitalidad y la capacidad artística que mantiene la actriz a su avanzada edad: debe de ser ahora la decana de las actrices españolas.
Maribel y la extraña familia
De Miguel Mihura. Intérpretes: Aurora Redondo, Mari Carmen Prendes, Iñaki Miramón, Magúi Mira, Gabriel Latorre, Paloma Paso Jardiel, Anabel Alonso, Pilar Bardem, Fernando Ransanz, Silvia Casanova, Roberto Díaz. Vestuario y ambientación de Helena Sanchís. Música y canciones de Luis Mendo y Bernardo Fuster. Dirección: Emilio Hernández. Reposición. Centro Cultural de la Villa. Madrid, 19 de octubre.
En esta reposición se han incrustado algunas canciones, que resultan irracionales y que no se justifican siquiera por su inspiración ni por la capacidad de los intérpretes para cantar y bailar, que es nula. La mayoría del público aplaudió y rió frases, situaciones, algunos gestos de la interpretación, y culminó su entusiasmo con las ovaciones finales.


























































