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La herencia Rosell

Batalla legal por la casa Batlló, una joya arquitectónica valorada en más de 10.000 millones de pesetas

El viudo Rius, que en la ficción de Ignacio Agustí fue paradigma de una burguesía ensoñadora y pudiente, veía el paseo de Gràcia de Barcelona como una réplica de los Champs Elysées parisienses. Muchos años más tarde, el polémico testamento de Joan Rosell Esmet preveía que sus nietos serían los propietarios de la casa Batlló, una de las joyas de la arquitectura de Gaudí, situada en la manzana de la discordia, en el corazón de la ciudad. Las implicaciones del legado de los Rosell, que nada tienen que envidiar a narraciones de intensidad dramática como la saga de los Rius o la herencia Ferramonti, han desembocado en los tanteos para la compra de la casa Batlló, el singular y valioso edificio propiedad de Iberia de Seguros sobre el que confluyen ahora intrigas económicas que alcanzan incluso a altas esferas del poder político.

En esta ocasión, como en otras, la realidad ha superado los sueños: Iberia Compañía Anónima de Seguros Generales rechazó hace unos meses una oferta de compra del edificio efectuada por el Sumittomo Bank en una cantidad superior a los 10.000 millones de pesetas, una operación que ha definido el listón más alto del boom inmobiliario barcelonés. Éste ha sido el primer y "único tanteo para la compra del edificio de Gaudí", explica José Ramón Pamies Boera, vicepresidente y director general de Iberia de Seguros.Más recientemente, un potente grupo inmobiliario, también japonés, ha iniciado contactos con la aseguradora con la intención no de comprar sino de aplicar el valor del inmueble al negocio de seguros. La operación supondría invertir el valor de mercado de la Casa Batlló en el desarrollo de la compañía aseguradora, que a su vez cedería parte de su capital al grupo japonés. Los gestores de Iberia Seguros rechazaron el pasado mes de abril la venta del inmueble al precio ofertado por el Sumittomo Bank, en parte por la complicación fiscal de la operación. Iberia de Seguros quería invertir el beneficio de la venta en la adquisición de la compañía de seguros La Estrella, controlada mayoritariamente por el Banco Hispano Americano. Pamies Boera indica que "el Hispano no quiso desprenderse de La Estrella, y se paralizó la operación con los japoneses".

Un grupo financiero representado por el abogado Julio Pardo ha llegado en las últimas semanas a un acuerdo asociativo con la familia Rosell, antigua propietaria de Iberia Compañía Anónima de Seguros Generales, explica el letrado. La familia Rosell y el grupo financiero reclaman sus derechos como accionistas de la aseguradora o el pago de estas acciones por los actuales gestores de Ibería Seguros, a quienes han pedido una cifra que gira en torno a los 500 millones de pesetas, correspondientes al valor de mercado del 18,9% del capital de la empresa aseguradora. Los conflictos entre accionistas minoritarios y mayoritarios en Ibería de Seguros coinciden con la revalorización del edificio sede de la empresa, la casa Batlló del paseo de Gràcia de Barcelona.

Acusaciones y demandas

Los gestores de Iberia de Seguros consideran que el anónimo grupo financiero ha acudido en ayuda de los Rosell "con intenciones especulativas", y que sólo con su apoyo financiero los Rosell han podido plantar cara al grupo mayoritario de Iberia. El núcleo de la historia está en el paquete de acciones Iberia perteneciente a los herederos de Joan Rosell Esmet, quien fue hasta su muerte presidente de Iberia de Seguros. Su hija, Rosa Rosell, ha presentado en los juzgados varias demandas contra el actual consejo de administración de Iberia por habérsele impedido acudir a las sucesivas ampliaciones de capital realizadas. Al no acudir a estas ampliaciones, el paquete de acciones de la familia Rosell ha ido disminuyendo.El Consejo de Administración de Iberia de Seguros -presidido por Enric Bernat, dueño de Chupa-Chups, SA, que controla el 55% de la compañía- se ha negado repetidamente a aceptar que la familia Rosell ejercite el derecho preferente de suscribir la parte correspondiente en las ampliaciones de capital, según los denunciantes. La llave del conflicto está en la herencia de Joan Rosell Esmet, quien legó sus acciones de Iberia de Seguros a los albaceas Felipe Olesa y Victor Reñé, para que éstos las transmitiesen a sus nietos. Joan Rosell redactó este inhabitual testamento, que beneficia a la tercera generación de la familia, para evitar que su yerno, José María Turú (el marido de Rosa), llegara a controlar el patrimonio familiar. Muchos años más tarde, Rosa Rosell contempla impotente la dilución de aquel patrimonio. Los albaceas, con representación en el consejo de la empresa aseguradora, han declinado acudir a las ampliaciones. Así, el primer accionista de Iberia, Enric Bernat, ha podido ampliar su participación, mientras la cuota correspondiente a la herencia Rosell descendió primero hasta el 18,5% y depués del último desdoble hasta el 8,75% del capital (que una vez cubierta la última ampliación alcanzará los 1.500 millones de pesetas). La herencia Rosell consta, además del paquete de acciones, de propiedades inmobiliarias y de una colección de arte valorada en 1.000 millones de pesetas, bienes que siempre han figurado en el activo de Iberia de Seguros.

En el verano de 1988 los representantes legales de Enric Bernat ofrecieron a Rosa Rosell, según su abogado, 40 millones de pesetas por el conjunto de su participación en la aseguradora. Ésta no aceptó la oferta e inició una serie de demandas civiles contra los gestores de Iberia destinadas a reclamar la herencia de su padre y a ejercer el derecho preferente propio del accionista para acudir a las ampliaciones. Dos destacados juristas, Josep Joan Pintó Ruíz, presidente de la Caixa de Barcelona, y la catedrática de Derecho Civil Encarna Roca Trias, redactaron dictámenes favorables a las peticiones de Rosa Rosell, considerarido que es heredera única ya que el polémico testamento sólo establecía válidamente algunas limitaciones de disposición, pero no su exclusión de la herencia. Posteriormente, el abogado de la familia Rosell, Antonio Arderiu, presentó una querella criminal -que fue admitida a trárnite por el juzgado número 10 de Barcelona- contra Enric Bernat por supuestas amenazas a Rosa Rosell.

Cuenta bloqueada

En diciembre de 1988 lberia Seguros realizó una ampliación de capital de 500 millones de pesetas. Felipe Olesa y Víctor Reflé albaceas de la herencia Rosell no ejercieron el derecho a suscribir las nuevas acciones correspondientes a la herencia Rosell relata Arderiu, con lo que se facilitó que un tercero se hiciera con ellas. Este tercero fue la firma Vilassar Internacional, filial de la empresa de curtidos Tipel, SA. Pero todo ello no se hizo sin polémica. La familia Rosell depositó 116 millones de pesetas en una cuenta a nombre de Iberia en el Banco de Progreso como pago de su participación en la ampliación de capital. Dicha cantidad fue facilitada por el grupo financiero vinculado a la familia Rosell po un acuerdo asociativo y, después de la negativa de los albaceas, la familia no ha podido rescatar lo 116 millones de la cuenta de Banco de Progreso que está siendo bloqueada por los gestores de Iberia de Seguros, según la versión de Antonio Arderiu. La parte contraria ha comentado que "todo se arreglará si se llega a un acuerdo global con el grupo financiero".Posteriormente, en la junta de accionistas de Iberia del pasade 5 de junio, Lluís Prenafeta i Garrusta, secretario general de la Presidencia de la Generalitat asumió la representación de Vilassar Internacional en Iberia con un paquete del 7,5% del capital. Los acuerdos de aquella junta fueron objeto de una impugnación de la familia Rosell y el 20 de septiembre pasado la compañía celebró una nueva junta piara ratificar el nombramiento de Lluís Prenafeta y los acuerdos impugnados, según indica Pamies Boera.

La etapa expansiva en Iberia Seguros coincide así con los nombramientos como consejeros de Lluís Prenafeta y de Javier Bernat -hijo de Enric Bernat- Estos nombramientos confirman una mayor presencia de los dueños de Chupa Chups en el capital de la empresa, así como la importancia de la participación de Tipel por medio de su filial Vilassar Internacional, representada por Lluís Prenafeta. Por otra parte, la empresa de curtidos Tipel, que preside Isidoro Prenafeta Pastor, primo del secretario general de la Presidencia de la Generalitat, se plantea tomar una mayor participación en la aseguradora, según fuentes de Tipel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de septiembre de 1989