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Dimite la ministra de Justicia de Colombia

Mónica de Greiff, la joven ministra de Justicia que se había convertido en un símbolo de la lucha que libra Colombia contra el narcotráfico, renunció a su cargo. Anoche no se sabía con claridad el porqué de esta sorprendente decisión. La funcionaria, que optó por permanecer al frente de uno de los cargos más difíciles, a pesar de las graves amenazas contra su vida y contra su hijo de sólo tres años, porque se lo había solicitado el presidente, envió el jueves al jefe del Estado una carta con su renuncia irrevocable. Carlos Lemos, hasta ahora encargado de la cartera de Comunicaciones, fue designado nuevo ministro de Justicia.

Oficialmente no se ha dicho nada. La oficina de prensa del ministerio sólo dice que es verdad que la ministra renunció, pero que se desconoce el por qué. Extraoficialmente se dan varias versiones. La más difundida por la prensa es que el presidente ofreció a Mónica de Greiff la embajada en Portugal. A la ministra no le gustó la oferta, la tomó como un interés del presidente de retirarla y por eso renunció.

Mónica de Greiff fue la octava ministra de Justicia del actual Gobierno. Tres de sus antecesores sólo duraron pocas horas en el cargo. Uno porque sus primeras declaraciones sobre la extradición resultaron polémicas; otros dos, por historias oscuras en sus formas de vida. Mónica de Greiff fue la primera mujer en Colombia en ocupar este ministerio. Su nombramiento, a mediados de julio, causó sorpresa en el país. Pero la sorpresa fue mayor cuando un mes después, al declarar el Gobierno la guerra al narcotráfico, esta abogada, con apariencia de estudiante universitaria y poco amante de la moda y los salones de belleza, se convirtió en figura central de la guerra.

Sin embargo, cuando la crisis apenas comenzaba, en una entrevista de televisión, reconoció ser una ministra para los tiempos de paz, no una ministra para la guerra. Esto dio pie al rumor sobre su renuncia. Y aunque efectivamente en esa ocasión Mónica de Greiff envió su carta de dimisión al Gobierno, en EE UU, país al que viajó en busca de ayuda para las fuerzas colombianas, dijo enérgicamente frente a una nube de periodistas: "No renunciaré, voy a cumplir con mi deber". La ministra regresó el pasado día 9 a Colombia, luego de cumplir una brillante misión, durante 15 días, en EE UU. Pero decidió correr sola los riesgos propios de su investidura. Fuera se quedaron su esposo, su pequeño hijo y su madre.

Dos meses duró en su cargo la ministra. El promedio de permanencia en este despacho durante la presente Administración ha sido de cuatro meses. Según los analistas el episodio de la renuncia de la ministra de Justicia puede ser parte de la grave crisis política que vive actualmente Colombia.

Fuertes diferencias

Hay diferencias en el partido liberal. Algunos dirigentes de este partido se quejan porque los ministros y el presidente no les prestan la atención debida. Se rumorea insistentemente la renuncia de los ministros de Desarrollo y de Educación. Hoy más que nunca es grande la grieta que separa a los dos grandes partidos tradicionales. El jefe del partido liberal, el ex presidente Julio César Turbay, dice que los conservadores dejaron solo al presidente en este difícil trance.

El jefe conservador, el ex presidente Michael Pastrana, asegura que el Gobierno del presidente Barco es el mayor fracaso político en la historia reciente de Colombia, y señala de agresiva y sectaria la actitud del mandatario.

Los conservadores han atacado duramente las últimas medidas del Gobierno y se han mostrado en contra del próximo viaje del presidente a los Estados Unidos. "Yo reto al presidente", dijo Pastrana, "a que antes de ir a hablar con Bush hable con el pueblo". Barco viajará el próximo miércoles a ese país. El jueves se entrevistará con el presidente Bush y el viernes hablará en la ONU.

Ayer se supo que los dos grandes capos de la mafia insisten en dialogar con el Gobierno. El diario El Mundo, de Medellín, asegura que Norberto Morales, presidente de la Cá de Representantes, habló telefónicamente con Gonzalo Rodríguez Gacha y Pablo Escobar. El parlamentario asegura que los dos capos le llamaron para insistir en que quieren dialogar. También se conoció la nota que la cancillería colombiana envió a la embajada de EE UU solicitando claridad sobre la suspensión de visados a varios congresistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de septiembre de 1989

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