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Los procesos del Vaticano son propios de un sistema totalitario, según el Congreso de Teología

La petición de respeto a los derechos humanos en el seno de la Iglesia, así como una dura crítica a los procesos disciplinarios de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano característicos "de un sistema totalitaria", son algunos de los puntos que contiene el mensaje que ayer fue aprobado en el IX Congreso de Teología, organizado por cristianos progresistas en Madrid. Las sesiones fueron clausuradas ayer, tras cinco dias de debates.

En el mensaje -redactado por la Asociación de Teólogos Juan XXIII- se repasa la situación de los derechos humanos en el seno de la iglesia, que ha sido el tema central de este congreso. Después del Concilio - Vaticano lII, "el problema está en que la Iglesia reconoce e incluso, urge la exigencia del respeto a los derechos humanos,en la sociedad civil y política, pero no los respeta, e incluso los conculca en su vida social interna", según el texto.El documento del congreso, al que se han inscrito unas 1.500 personas, afirma, "con serenidad y firmeza", que en la Iglesia no se respetan domo es debido ni el derecho a proceder según el dictamen de la propia conciencia, ni la libertad de la opinión pública, ni la libertad de investigación y diálogo teológico para la profundización de la fe, ni el principio de subsidiaridad en la estructura, ni la congruente participación de pueblo de Dios en las decisiones concernientes a la vida social de vida Iglesia (el nombramiento de obispos), ni el reconocimiento la dignidad y derechos de las mujeres y los varones, ni las garantías jurídicas mínimas de juicio imparcial en caso de conflicto con la autoridad y de imposición de sanciones".

"Es particularmente escandaloso", continúa eI mensaje, "el reglamento con que procede la Congregación para la Doctrina de la Fe, característico de un sistema rigurosamente totalitario". Los redactores de la nota concluyen haciendo suyo el brindis del cardenal Newman tras la definición de la infalibilidad del papa en el Concilio Vaticano I: "Brindamos por el papa, pero antes por la libertad de conciencia".

Sin embargo, al margen de la situación propiamente eclesial, el documento aborda cuestiones de tipo social y llama la atención especialmente sobre la necesidad de resolver el problema de la "deuda externa de los países del Tercer Mundo con criterios de solidaridad, y no con meros expedientes dentro de un sistema de préstamos usurarios". Asimismo, se solicita que se clarifiquen los "secuestros y asesinatos" de estudiantes, campesinos y miembros de organizaciones humanitarias, en Guatemala, donde, según la nota, autoridades y fuerzas de seguridad deberían respetar los derechos humanos. Lá aprobación del manifiesto, junto al apoyo a la candidatura del obispo de Sao Félix (Brasil), Pedro Casaldaga, al Nobel de la Paz para 1992 y a la celebración de una misa, cerró las sesiones de este congreso, en el que en la mañana de ayer leyó una ponencia el teólogo, Juan Antonio Estrada, profesor de la universidad de Granada que hace más de un año fue apartado de su cargo en la facultad de Teología de esa ciudad y sancionado con un año de silencio por parte de las autoridades eclesiásticas.

Estrada, en su reaparición de ayer, dijo que la utopía de los ideales de la Revolución Francesa "exige la mediación de cambios institucionales que sean una alternativa al modelo de Iglesia de la restauración".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de septiembre de 1989

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