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El éxito de 'Apostrophes'

La emisión de Pivot en la televisión francesa bate un récord de permanencia

La singularidad de Apostrophes, la célebre emisión televisiva sobre libros y literatura que Bernard Pivot dirige semanalmente a través de la cadena pública francesa Antenne 2, que acaba de ser premiada por los editores catalanes en la persona de su creador, reside tanto en su perfecta organización como en la personalidad de Pivot. El programa se verá mañana en TVE-1 con la participación del presidente Felipe González y de su esposa, Carmen Romero, en un debate sobre nueva narrativa española.

Durante dos años, en 1975 y 1976, tuve ocasión de contemplar semana tras semana dicha emisión, en sus principios, y aunque su calidad informativa estaba fuera de dudas, todavía no cabía sospechar que acabaría teniendo un éxito tan rotundo como prolongado. En varias etapas levemente diferentes, la emisión lleva en antena 14 años ininterrumpidos y goza de una audiencia fiel y cuantiosa. ¿A qué se debe este éxito? Pivot contesta con humildad: "A que la sociedad francesa quiere a sus escritores. Desde los tiempos de Voltaire y Victor Hugo a los franceses les gusta más contemplar y escuchar a sus escritores que a sus hombres políticos, deportistas o cantantes".Apostrophes es una emisión en directo, en la que Bernard Pivot dirige un coloquio entre cinco o seis escritores que han publicado recientemente libros sobre un mismo tema, que a instancias de Pivot, exponen sus opiniones, cuentan sus libros, los confrontan y discuten entre sí. En otras ocasiones, Pivot ha dedicado programas a alguna gran figura clave -como a Nabokov, que respondía por escrito ocultando los papeles detrás de una pequeña muralla de libros, lo que revelaba el artificio, pero resultaba fascinante dada la calidad de los textos y el histrionismo asombroso del gran escritor- o ha centrado sus coloquios en personalidades políticas o culturales que cuentan sus aficiones lectoras. Algún escritor célebre, como Patrick Modiano, se ha quedado mudo ante Pivot, y otros ya antiguos y casi admirados, como la Duras, arrasó por la calidad y viveza de sus pasiones, antes de ganar el premio Goncourt con su novela El amante.

No critica a nadie

Pivot no critica a nadie en ningún momento, ni tiene veleidades analíticas, provisto de una buena documentación sobre cada libro, preparada por un equipo de especialistas -aunque él los lee todos, pues la lectura, con el fútbol es su gran pasión- destaca frases, argumentos, subraya paradojas y las lanza a la cara de sus autores haciéndoles discutir entre sí. No es un escritor, ni un crítico, ni un profesor: es siempre un periodista vivo, sutil, provocador, imaginativo y documentado, bajo cuya batuta toman vida los libros y sus autores como por arte de magia.

Y esa es la segunda razón de su éxito: lo periodístico ante todo, que se completa con la total independencia del programa en lo que Pivot -que jamás recibe a ningún editor ni autor de antemano- es absolutamente intratable. No quiere ser escritor, ni crítico, sino sólo periodista. Es un gran profesional y trabaja en un país que adora a sus escritores, y en cierto modo se coloca siempre en el punto de vista del público, de los telespectadores que tan fielmente le siguen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de junio de 1989