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TRANSICIÓN EN ARGENTINA

El Gabinete de crisis de Alfonsín aprueba un plan económico fuertemente intervencionista

El presidente argentino, el radical Raúl Alfonsín, anunció al país en la noche del domingo, en un discurso televisado de 35 minutos, un amplio plan económico de emergencia de carácter fuertemente intervencionista, que contempla el control en los cambios de moneda y un mercado único para el dólar. El plan fue acogido con escepticismo, y sectores económicos dudan de que sea viable, por "falta de credibilidad política del Gobierno" y elevada indisciplina social".

El discurso de Alfonsín fue una especie de "catálogo de ventas por correo" con medidas para todos, algunas inevitables y otras paradójicas y hasta extempóreas. Llama la atención, y da impresión de un porteñismo obsesivo, que Alfonsín anunciase entre las medidas sociales el transporte gratuito en el Metro de Buenos Aires para jubilados y pensionistas y también para los "estudiantes primarios que vistan guardapolvo". Lógicamente el resto de Argentina se preguntará qué les toca a los que no tienen Metro como transporte.Resultó curioso que Raúl Alfonsín anunciase ahora que "se dispondrá el saneamiento y privatización de las radios y canales de televisión actualmente bajo administración del Estado nacional", cuando al actual Gobierno le quedan poco más de seis meses de mandato y durante cinco años y medio no tuvo inconveniente en disponer a su antojo de tres canales de televisión y varias emisoras de radio estatales. Una especie de chocolate del loro parece el anuncio de que "se suspenderán los viajes al máximo posible". "El presidente de la nación se ve en la obligación de suspender el viaje a Francia", al que había sido invitado con motivo del 200 aniversario de la revolución francesa.

Al margen de estos y otros detalles pintorescos, Alfonsín anunció que "se ha estimado oportuno establecer un régimen cambiario cuyas principales características son: la fijación por parte de la autoridad monetaria de un tipo de cambio único que facilite la competitividad de nuestras exportaciones".

"Con el objeto de priorizar e uso de divisas en la presente emergencia, el acceso al mercado de cambios será fluído para todas aquellas operaciones genuinas que resulten imprescindibles para el desenvolvimiento de la actividad económica", añadió Alfonsín.

El mercado paralelo

Amenazó el presidente Alfonsín que "toda transacción realizada al margen del régimen pondrá en funcionamiento la legislación que tipifica las infracciones al régimen penal cambiario como un delito de derecho criminal". Esta vuelta al cambio oficial único se adopta cuando hace sólo unos días había quedado liberalizado plenamente, lo que significa un vuelco total en la política desarrollada hasta ahora por la Administración del radical Raúl Alfonsín.

Se esperaba ayer en Buenos Aires que el nuevo tipo de cambio para el dólar quede fijado en 170 australes. Se pronostica que el mercado único con un cambio oficial originará rápidamente el nacimiento de un mercado negro del dólar.

En el transcurso de su intervención, Alfonsín también dijo que "las tasas de interés serán resultado de la libre contratación entre las partes" y "se establecerá un régimen de retenciones a las exportaciones agropecuarias del 30% y del 20% para el sector industrial". La respuesta previsible de los exportadores será volver al deporte tradicional de la subfacturación, para escabullir la cantidad de dólares que deben depositar al cambio oficial.

En materia de precios advirtió el presidente Alfonsín que "se mantendrán las normas vigentes, que deberán ser administradas con el máximo rigor, permitiendo solamente el traslado a precios de aquellos mayores costos que sean fehacientemente demostrados por las empresas" y añadió que "no serán tolerados los excesos que se han venido observando, en especial los últimos días".

Nadie se hace ilusiones de que se pueda conseguir algo en este terreno. Todos se preguntan cómo conseguirá el Gobierno frenar la carrera de remarcación de precios. Coinciden la mayoría de los comentarios en que, aunque las medidas puedan ser acertadas, el Gobierno carece de fuerza política para aplicar cualquier tipo de plan de emergencia.

Llama la atención que Alfonsín no dijera esta vez que gobernará hasta el 10 de diciembre y se interpreta que esta omisión no es casualidad. Peronistas y radicales han reiniciado el diálogo y el candidato vencedor el 14 de mayo, el gobernador de La Rioja Carlos Menem, asegura que está "listo para asumirlo [el Gobierno] cuando sea preciso".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de mayo de 1989

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