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Negociación para adelantar el traspaso de poder en Argentina

Febriles reuniones se celebraron durante todo el fin de semana en Buenos Aires para encontrar una vía legal que permita al presidente argentino, el radical Raúl Alfonsín, entregar el poder al presidente electo, Carlos Menem, lo antes posible y evitar la quiebra total de una economía que marcha descontrolada hacia la hiperinflación. El traspaso de poder debe realizarse el próximo 10 de diciembre, pero el imperativo de lo fáctico se impone en Argentina, donde cada hora es un sobresalto y deja sin validez lo que el día anterior parecía válido.

El jueves se reunieron Alfonsín y el presidente electo, el peronista Carlos Menem, para concertar la transición. A la salida del encuentro con Alfonsín, Menem repitió, por enésima vez, que no deseaba asumir la presidencia antes de la fecha prevista. Después Menem salió para su provincia, La Rioja, donde se dispuso a continuar en su cargo de gobernador.El viernes se puso de nuevo de manifiesto que la economía argentina actual es como la ruleta de un casino. Pasado el mediodía del viernes, la cotización del dólar llegó a 220 australes. Esto equivalía a una devaluación del 1.300% desde el 1 de enero. Los comerciantes, que se orientan por la cotización del dólar, empezaron a remarcar los precios y muchos productos subieron hasta el doble en cuestión de horas.

La inflación de mayo rebasará el 50 por ciento y para junio se prevé que puede llegar a los tres dígitos. Para la toma de posesión de Menem, si se mantiene este ritmo, la inflación superaría el 1.000%. El viernes, a la hora del cierre del mercado, el dólar cayó de 220 australes a 170, es decir subió y bajó un 25 por ciento en sólo tres horas. La economía argentina ha perdido cualquier parámetro de referencia.

El caos económico se agravaba con la sensación de vacío de poder, con un presidente Alfonsín que ha perdido el prestigio y carece de autoridad, tras el resultado electoral del pasado 14 de mayo, y las señales contradictorias que emitían los peronistas. Hasta el viernes por la noche valían las declaraciones de Alfonsín y Menem de que se respetarían los plazos para la transición. El sábado por la noche, Menem dejó entrever que está dispuesto a asumir anticipadamente el poder ante la grave situación que vive el país.

Alfonsín dejó también una puerta abierta. El portavoz presidencial, José Ignacio López, declaró la noche del sábado que "se ha comenzado a manejar también la posibilidad del adelantamiento de la fecha de asunción del presidente electo. Ésta es una posibilidad que el presidente Alfonsín está empezando a considerar". Añadió López que "es una posibilidad que el presidente está analizando con algunos condicionamientos fundamentales. Primero, el de no violar de ninguna manera, ni menoscabar, el texto de la Constitución, no violar de ninguna manera el Estado de Derecho y la vigencia de las leyes".

Menem, dispuesto

Estas declaraciones dejaban abierta la puerta para una salida anticipada de Alfonsín y comenzó en Buenos Aires un carrusel de reuniones para buscar una vía legal. Desde La Rioja, Menem declaró que asumirá anticipadamente el poder, si se lo pide el Gobierno radical y todas las fuerzas sociales del país, el empresariado, los sindicatos, las Fuerzas Armadas y la iglesia.Al mismo tiempo que se manejaba la fecha del 9 de julio para la transmisión de poderes, comenzaba la búsqueda de una vía legal. Las reuniones continuaban al mediodía de ayer. Se barajaba la posibilidad de una dimisión de Alfonsín y del vicepresidente, Víctor Martínez, para entregar la presidencia de forma transitoria hasta el 10 de diciembre al senador Eduardo Menem, hermano del candidato electo. Se discutía la posibilidad de aplicar una ley de acefalia política de 1975 y elegir a Menem como presidente en el Congreso, con las senadores y diputados reunidos en Asamblea. Se hablaba de derogar la ley que fija el 10 de diciembre para la transmisión de mando.

Estas posibilidades tienen obstáculos para su aplicación. Transcendió al mediodía de ayer en Buenos Aires que el vicepresidente Martínez se negaba a dimitir y le apoyaban en su actitud los sectores de la derecha del radicalismo, que no quieren salir del poder por la puerta falsa. Se busca también la posibilidad de dar una salida, lo más airosa posible, a un Raúl Alfonsín desprestigiado y sumido en el fracaso, a quien parece que sólo le quedaría el orgullo de entregar la banda presidencial a su sucesor elegido democráticamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de mayo de 1989

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