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Tribuna:

La lucha de los estudiantes chinos

Desde la Guerra del Opio de 1839, China ha sido invadida, su economía se ha empobrecido y su sociedad se ha sumergido en el caos. Estos y otros problemas han causado profundas heridas a una nación otrora sana.En los 40 años transcurridos desde la llegada al poder del partido comunista, se han producido algunos avances en el terreno de la planificación. Pero se han conseguido a un alto coste: un desastroso declive en la situación de los intelectuales, un retraso en el desarrollo económico, que empeora día a día, y un deterioro del orden público. Y, lo más importante de todo, el pueblo ha sido privado de la democracia, de la libertad y de los derechos humanos.

Cada chino, especialmente la nueva generación de intelectuales aquí en el continente (nota del traductor: con esta expresión, el autor se refiere a la China continental), desea un país próspero y desarrollado. Sin embargo, comprobamos que sin iniciar una reforma política es imposible poner a China en el camino de la modernización. Una reforma de la estructura política afectará a los intereses fundamentales del partido en el poder. Dados esos intereses creados del partido comunista, es dificil que emprenda cualquier reforma. De hecho, no lo ha hecho en absoluto.

En esta situación, no podemos evitar considerar que es necesario lanzar un movimiento por la democracia, desde abajo a arriba, para iluminar a las masas con el objeto de provocar una gran marea de democracia que el gobierno, basado en el pueblo, no pueda resistir.

Este plan ha sido discutido entre personas de talante liberal y ha ido madurando gradualmente en los últimos años. Mientras esto sucede, en 1989 se conmemora el 702 aniversario del Movimiento del 4 de mayo y el segundo centenario de la Revolución Francesa.

Los deseos populares de democracia, ciencia, derechos humanos, libertad, razón e igualdad, que carecen de una base fundamental en China, se han despertado una vez más. El nuevo movimiento iluminador que se ha extendido en el continente refleja el intento de los intelectuales por llevar a cabo una campaña democrática que inspire al pueblo. Este intento ha sido ya tan efectivo que mucha gente se está planteando la misma pregunta: ¿Cómo podemos traer la democracia a China?

Los movimientos democráticos en el continente han sido impulsados a menudo por acontecimientos incidentales. La muerte de Hu Yaobang prendió como una mecha el entusiasmo y el valor de los jóvenes intelectuales. Así es como empezó el movimiento patriótico democrático que ha atraído la atención del mundo y que surgió el mes pasado en las universidades de todo el país.

No intentamos esconder el objetivo del actual movimiento estudiantil, que no es otro que el de ejercer presión sobre el gobierno para que promueva el progreso de la democracia. Ni tampoco deseamos ocultar el hecho de que nuestros puntos de vista políticos difieren en algunos puntos de los del gobierno y del partido.

Declaramos abiertamente aquello por lo que abogamos: plena libertad de expresión, de asociación y de prensa; construcción de mecanismos políticos occidentalizados; y acabar con una ideología política obsoleta. Creo que el actual movimiento estudiantil tiene, al menos, una función: en el futuro, podremos declarar "Sí, nosotros apoyamos a los disidentes".

Como organizador y participante activo en este movimiento, creo que puedo decir desde ya que tengo la conciencia tranquila. Porque este movimiento ha hecho que el partido compruebe cual es la opinión real del pueblo y ha hecho que el pueblo, por primera vez en 40 años, sea consciente de su propio poder. Creo que con estos logros se puede decir que el movimiento estudiantil ha hecho una gran contribución al progreso del movimiento democrático en China.

Tengo una gran respeto por aquellos colegas del extranjero que han hecho campaña y han clamado por la democratización de China. En nombre de los estudiantes del continente, me gustaría expresar nuestra gratitud por su apoyo.

Al mismo tiempo, me gustaría a animar a cada uno de los combatientes que luchan por la victoria final de la democracia en todo el mundo. Espero que apoyareis el movimiento democrático en el continente incluso con un mayor entusiasmo. Os aseguramos que lucharemos hasta el final por la consecución de la democracia en China.

Wang Dan es estudiante de Historia de la universidad de Pekín y uno de los organizadores y dirigentes del movimiento estudiantil por la democracia en China. The Washington Post.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de mayo de 1989