Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La batalla por los 301 electores

Los más de 20 millones de argentinos convocados ayer a las urnas para la elección presidencial no escogieron un nuevo presidente, sino 600 electores de un Colegio Electoral, que se reunirán en cada distrito, antes del 10 de agosto, para elegir a los futuros presidente y vicepresidente de Argentina. Así lo dispone la Constitución de 1853 -en los artículos del 81 al 85-, una normativa de los días en que los votos se transportaban en carreta. Este sistema de elección indirecta podría, si la votación de ayer no deja un resultado claro, provocar una grave crisis institucional en Argentina.Para ser elegido presidente se necesita tener la mayoría de 301 electores del Colegio Electoral (formado por 600 miembros, el doble que el total de diputados y senadores). Cada partido con candidatos a presidente y vicepresidente presenta en la papeleta electoral la lista de electores de cada distrito, que serán los encargados de votar por el futuro mandatario en el Colegio Electoral.

Los candidatos presidenciales reciben en cada distrito un número de electores proporcional a los votos directos conseguidos por su lista. Argentina está dividida en 24 distritos electorales, 22 provincias más la capital federal y el territorio nacional de Tierra del Fuego. Cada distrito tiene un número diferente de electores, según el número de votantes. Aquí viene la primera fuente de distorsiones en la representación, porque no hay una proporción exacta entre habitantes y electores.

La provincia de Buenos Aires, la capital federal, Santa Fe, Córdoba y Mendoza reúnen dos tercios de los habitantes, pero tienen sólo 304 electores, un poco más del 50% del Colegio Electoral. Las 18 provincias restantes y Tierra del Fuego, con sólo un tercio de habitantes, tienen 296 electores, casi el 50%. Si ninguno de los candidatos presidenciales consigue los votos suficientes que le den una mayoría de 301 electores en el Colegio Electoral, podría desencadenarse una negociación política entre los partidos sobre los votos de los electores para decidir la elección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de mayo de 1989