El dinero extranjero cuestiona los planes económicos del Gobierno

Las reservas centrales de divisas aumentaron en 1.820 millones de dólares durante el mes de abril, con lo que las reservas acumuladas se sitúan en cerca de 43.000 millones de dólares (más de cinco millones de pesetas). Este ha sido el mayor aumento de esta partida de la balanza de pagos desde enero de 1988, y supera incluso el incremento de las reservas en enero de este año, lo que provocó que las autoridades económicas tomasen una serie de medidas de control de cambios para reducir la entrada de dinero caliente, una de las fuentes del rebrote inflacionista actual. Esta política gubernamental se ve ahora seriamente amenazada al comprobarse que aquélla no ha cumplido con su papel de control.

El aumento de las reservas de divisas registrado en abril pone en tela de juicio la efectividad de las medidas tomadas en febrero por la autoridad monetaria y acentúa las presiones alcistas del tipo de cambio de la peseta frente a las principales divisas. El primer motivo que: justifica la entrada de dinero en la economía española es el diferencial de tipos de interés entre España y otros países.Durante el mes de abril, sin embargo, el Banco de España intentó frenar la subida de tipos de interés al aplicar una política monetaria dedrenaje de liquidez antes que de: subida de tipos. Sin embargo, a final de mes, la subasta de letras del Tesoro se saldó con una subida de su tipo marginal en medio punto, que colocó la rentabilidad de estos activos públicos en el 14,5%.

El repunte de las reservas de divisas (que en total equivalen a un 12% del PIB del año pasado) supone que la entrada de capitales supera con creces a los pagos por déficit comercial y por cuenta corriente, a pesar de su elevado ritmo de crecimiento en los últimos tiempos, todo ello respaldado por la mayor rentabilidad de las inversiones, especialmente financieras, en España.

El problema es que todo ese dinero que mantiene en sus arcas, el banco emisor como reservas son fondos inutilizados que, de; estar en el mercado, dispararían al alza la cotización de la peseta, es decir, harían aún más caro y difícil exportar, y abaratarían considerablemente las importaciones de bienes extranjeros.

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