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Fracasa el diálogo entre el Gobierno boliviano y los ex mineros en huelga

Trescientos ex mineros volvieron ayer hoy a la huelga seca tras romperse anoche el diálogo con el Gobierno, que se había reanudado pocas horas antes. Las negociaciones entre cuatro ministros de Estado y los dirigentes de los ex mineros, con mediación de la Conferencia Episcopal, fueron interrumpidas después de que en una asamblea de los huelguistas se rechazara la oferta gubernamental y se criticara la intervención "condescendiente" de la Iglesia católica.El Gobierno boliviano ofreció la dotación de 300 hectáreas de tierras, y la formación de un fondo común sobre la venta de 30 camiones en desuso de la corporación minera de Bolivia, así como la donación de 200.000 bolivianos para ser distribuidos entre los huelguistas. Los ex mineros calificaron de insuficiente y mísera la oferta gubernamental e insistieron en la nivelación de sus beneficios sociales con los obtenidos por otros ex mineros.

Alentados por su asesor, el abogado Manuel Morales Dávila, los ex mineros reiteraron su decisión de volver a atarse en los mástiles del tercer piso del edificio de: la Universidad de San Andrés, donde se habían autocrucificado ya durante 37 horas.

Fuentes de la Iglesia católica y del Gobierno señalaron la infiltración del trotskista Partido Obrero Revolucionario entre los mineros para explicar la intransigencia que mostraron en las reuniones celebradas el viernes. El frustrado candidato presidencial e industrial cervecero Max Fernández ofreció a los ex mineros resolver el conflicto. Fernández dijo que gestionaría ante el presidente Paz Estenssoro una solución, y que, en caso de no lograrse, su nuevo partido político "aportaría su fuerza y potencial" para conseguir los objetivos de los ex mineros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de abril de 1989