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El cáncer y el pararrayos

Los padres de cinco niños de un colegio sevillano que padecen tumores malignos creen que el origen está en el propio centro

Cinco alumnos del colegio público Luis Hernández, situado en la localidad sevillana de Morón de la Frontera, padecen enfermedades cancerosas que pueden haber sido causadas, según la versión de la Asociación de Padres de Alumnos, por la radiactividad que desprende el pararrayos del centro. Tres de los alumnos afectados desde el comienzo del presente curso están en edad preescolar. Alberto Pérez, director general de Enresa, empresa encargada de desmontar pararrayos radíactivos, calificó de "alucinante" la versión de la asociación. "Los 25.000 pararrayos que existen en toda España juntos pueden desarrollar una radiactividad equivalente a la décima parte de la potencia que desarrolla el aparato de cobalto de un hospital", añadió Pérez.

En el colegio público Luis Hernández, que alberga a 827 escolares, se han detectado cinco casos de enfermedades cancerosas desde 1983, tres de ellas durante el presente curso. "Mi madre no me deja venir a clase desde el lunes. La gente dice que el pararrayos está poniendo malos a los niños y yo no puedo venir al colegio hasta que no lo quiten", dijo ayer Francisco Javier Román, alumno de octavo de EGB.La Asociación de Padres de Alumnos (APA) del colegio sospecha que el origen de estas enfermedades puede estar en el pararrayos radiactivo instalado en el centro desde su construcción en 1972 y ha pedido a la Empresa Nacional de Residuos S.A. (Enresa) la retirada inmediata del mismo, petición a la que se sumaron ayer tanto el alcalde, Pedro Luis Vázquez, como el director del centro, Rafael Triguero. La APA anunció también que si Enresa no fija una fecha para el desmantelamiento del pararrayos los niños no asistirán a clase.

Casos no relacionados

Los tres niños, de los que no se han facilitado los nombres, han enfermado desde octubre de 1988 y padecen: leucemia linfoblástica, una niña de cinco años de edad; neuroblastoma con metatasis ósea, un niño de cinco años, y línfoma de Burkitt, una niña de cuatro. Estas enfermedades, de las que los escolares están siendo tratados en los departamentos de Oncología y Hematología del Hospital Infantil de Sevilla, no presentan, según fuentes hospitalarías, relación entre sí. Por una parte, la causa del linfoma de Burkitt es un virus, la de la leucemia es muy diversa y el neuroblastoma es congénito manifestaron dichas fuentes.Aunque muchos de los alumnos del colegio Luis Hernández no están asistiendo a clase estos días, Antonia Morilla, madre de dos niños que asisten a primero y preescolar va a seguir llevando a sus hijos al colegio. "Nosotros vivimos cerca y los niños van a tener el mismo problema, así que no quiero que falten a clase".

Por su parte, el director del Distrito Sanitario de Morón, Francisco Sánchez, anunció ayer que el Servicio Andaluz de Salud va a realizar un estudio epidemiológico "para determinar si se produce en Morón un número de cánceres significativamente superior a los que se registran en el resto de la provincia y de la comunidad". "Despues de analizar los cinco diagnósticos de los alumnos del Luis Hernández, trataremos de ver si, en realidad, existe una relación entre estas patologías y la radiactividad que produce el pararrayos".

El primer caso que se dió en el centro, dice el director Rafael Triguero, fue un rabdomiosarcoma embrionario en un niño de siete años en 1983. "Mas tarde, en 1986, se detectó un caso de leucemia linfoblástica en una niña de cuatro años y, aunque ambos han mejorado, siguen aún en tratamiento", añadió Triguero.

El director general de Enresa manifestó que para desmantelar el pararrayos, el propietario debe cursar una petición al ministerio de Industria, encargado de ejecutar el desmontaje a través del Consejo de Segurídad Nuclear y Enresa. La dirección del colegio y la APA han solicitado, desde 1987 -año en que el Gobierno ordenó la retirada de estos pararrayos-, que se retire el del colegio sin éxito alguno, ya que dicha empresa tiene dificultades para encontrar un almacén de residuos radiactivos.

De los 10 colegios que hay en Morón de la Frontera, uno de ellos, el Antonio Machado, tiene instalado un pararrayos similar al del Colegio Luis Hernández pero, sin embargo, no han detectado ningún caso de enfermedad cancerígena en este centro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de abril de 1989