Primer protocolo para la 'muerte dulce' en un hospital holandés

El hospital Daniel den Hoed de Rotterdam, donde acuden al año unos 5.000 enfermos de cáncer, ha elaborado un protocolo, el primero de este tipo que se realiza en un hospital holandés, para explicar a su personal cómo debe reaccionar ante un paciente terminal que pide ayuda para morir. El texto pone especial énfasis en las preguntas que el médico deberá formular al paciente para hallar la firmeza de la resolución tomada por el afectado. A su vez, éste tendrá que ser informado puntualmente de la evolución y esperanza de vida de su dolencia.El nuevo protocolo apunta también las reflexiones que el médico tendrá que hacer al paciente que deseé acabar, de forma irreversible, con los dolores producidos por su cáncer. Así, el especialista está obligado a explicarle la evolución real de su mal y las formas químicas o quirúrgicas de combatirlo sin llegar a la eutanasia.

Si a pesar de ello el enfermo persiste en su actitud, el médico tendrá que consultar con otros especialistas del centro conocedores del caso, y pedir la opinión de un experto independiente. La familia será también informada de que la petición de su pariente es firme y voluntaria.

"Con estos puntos, hemos tratado de adecuarnos en el protocolo a los requisitos que actúan como eximentes de castigo en los casos de ayuda al suicidio en la jurisprudencia holandesa", dice el doctor Van den Blink, director del servicio de pacientes del hospital.

Tras la firma del certificado de defunción, en el propio hospital, el fiscal puede iniciar una investigación si considera que la forma de la muerte se apartó de dichas premisas. Según portavoces de la oficina del fiscal de Rotterdam, la mayor parte de los casos no llega a los tribunales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de abril de 1989.

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